Los baños públicos construidos atrás y bajo el bandejón central de Avenida Colón al llegar a Bories, en Punta Arenas, abren sus puertas a las nueve de la mañana y su atención a los usuarios hasta poco después de las siete de la tarde y, si se requiere, hasta un poco más tarde.
Por la mañana, el entorno de la controvertida construcción se aprecia limpia y sin las huellas de algunos borrachos, de uno que otro bohemio o de los vándalos que nunca faltan: misión que cumple el personal de una empresa contratista del municipio.
Es cierto: las botellas, preservativos usados, ropa interior femenina y masculina, colillas de cigarrillos y otros desperdicios ya no se aprecian. Hasta hace un par de meses el lugar era más que desagradable y sin duda que uno de los puntos más oscuros del centro de la capital magallánica.
Y de los vándalos y “artistas” que, hasta hace poco utilizaban los pasillos exteriores como letrinas y los muros como telas de concreto para sus “creaciones”, sólo quedan el recuerdo, para muchos, un mal recuerdo, que bien podría ser pintado.
Tras los cristales de la construcción, Pamela Aguilar Velásquez y Jessica Barría Paredes, integrantes de la Agrupación “Domo Antún”, ya tienen limpios y brillantes los distintos baños que han de usar los usuarios que lleguen hasta allí y por apenas 300 pesos pueden hacer uso de ellos y recibir el papel higiénico que, con criterio, soliciten para “aliviar sus necesidades”.
De lunes a sábado, las voluntarias de la Agrupación Domo Antun (“Mujeres del Sol”, significan esas palabras del idioma de etnias originales), se turnan para atender esos baños, desde que durante el reciente Carnaval de invierno, fueron habilitados.
Jessica Barría muestra con satisfacción el fruto de los trabajos de limpieza y mantención de los baños para niños, damas, varones y discapacitados: todo impecablemente limpio y brillante.
Es que las integrantes de la agrupación presentan distintas discapacidades: visuales, motrices, auditivas, de problemas de salud congénitos, como hipotiroidismo, pero que están unidas por la decisión de enfrentar esa realidad, vivir con ella y, por qué no, superarla.