A propósito de la polémica suscitada en los últimos días con la información publicada en el diario La Tercera sobre la cancelación del Programa Elige Vivir Sano, impulsado por la ex Primera Dama Cecilia Morel, surge la interrogante de por qué nunca se ha pensado en la dieta “equilibrada” que debieran tener los menores de las zonas extremas del país. En las política que viene impulsando desde hace décadas el ministerio de Salud se difunde la promoción de alimentos saludables, especialmente para los niños, pero pocas veces se piensa en lo costoso que suele ser para algunas familias, especialmente de Aysén y Magallanes, poder enviar fruta como colación todos los días a los menores. ¿Es otro síntoma de centralismo? ¿Nuestras máximas autoridades no saben el costo de ese tipo de alimentos en las regiones extremas del país? En Magallanes hay muchas familias que tienen hasta cuatro niños en edad escolar y a ellos no todos los días les pueden enviar frutas. Esa es una realidad, dura pero realidad al fin. Ocurre que el combate a la obesidad es una lucha casi perdida por todos los gobiernos. Hace pocos días, en este mismo medio el nuevo seremi de Salud, Óscar Vargas Zec, lo reconocía. Es casi imposible bajar la curva de sobrepeso y obesidad en los menores a nivel mundial. Y en Magallanes lo mejor es la promoción de la actividad física debido a que los estudios indican que una de las principales razones para la obesidad infantil es la vida sedentaria que se lleva en esta zona. Por eso, ahora el nuevo Ministerio del Deporte deberá trabajar de la mano con el de Salud. No queremos más enfermedades en la región y para eso nuestras autoridades deben conocer de cerca la realidad de la zona más austral del país.