La dulce vuelta a clases de los estudiantes magallánicos

Con
un cielo nublado acompañado de la amenaza latente de gotas de lluvia,
las puertas del Liceo Adventista, ubicado en calle José Menéndez, se
abren para dejar salir a los más pequeños luego de cumplir con su
primera jornada de clases.

Muchos padres salen de la mano con sus hijos
que cursan pre kinder y kinder en el establecimiento, sin embargo, la
pequeña Isidora Seguel avanza sola por el camino hasta la salida, donde
se encuentra su mamá, Carolina, un poco preocupada, ya que era su primer
día en el colegio nuevo.

“Estaba
contenta y con pena, ella se cambió de un jardín donde eran ocho
alumnos y acá son muchos más, yo estaba preocupada, pero ella es
independiente y tenía confianza con las tías, porque mi hija mayor ya
había estado en esta escuela”, comentó Carolina, mucho más tranquila al
ver a la pequeña con una sonrisa en su cara.

Le
preguntamos cómo lo pasó en su primer día de clases, y la pequeña
Isidora, sin perder el entusiasmo y la alegría, nos contó entre
monosílabos que fue un día bueno, lo pasó bien, dibujó y que tiene ganas
de volver hoy al colegio.

De
la mano de sus padres, Laura Ponce se destaca entre sus compañeros, por
sus femeninos anteojos color rosa y su rizado cabello que baila al
ritmo del viento en la salida del Colegio Británico.

“Es su primera vez
en el colegio, estamos en proceso de adaptación, un poco ansiosos de que
pudiese adecuarse, pero pudo, así que hasta ahí vamos bien”, explicó su
mamá, Lorena, quien al preguntarle a Laura acerca de las actividades
del primer día, la apuntó con el dedo y le dijo: “tus manos dicen que
jugaste con masa” y la pequeña sonrió.

Entre
los brazos de su papá, Santiago Arteaga se ve un poco agotado y con
ganas de estar pronto en su casa, luego de finalizar su primer día en el
Colegio Británico.

“Estuvo bien, la miss dijo que se adaptó bien,
jugaron, así que fue una buena bienvenida al colegio, él estaba ansioso,
quería conocer a sus compañeros, la verdad es que lo pasó súper bien,
fue un bonito día, me dijo que jugó bastante, que comió su comida y se
portó bien”, relata Jaime, papá del Santiago, conteniendo al pequeño que
reposaba la cabeza en su hombro.

Cerca
de las 13 horas, en la calle Waldo Seguel, donde la fila de autos se
extendía hasta Avenida España, mostrando que marzo ya está de vuelta, un
grupo de apoderados se congregaba en las puertas del Liceo Salesiano
San José, a la espera de que los pequeños estudiantes finalizaran su
jornada cerca de las 13 horas. A un costado de las rejas, el tío Carlos
exhibe las fotografías tomadas a los niños en su primer día y recuerda
cómo se dedicó a ofrecer este servicio hace más de diez años.

“Es una
bonita experiencia, la satisfacción que queda con los niños y los papás,
que quedan contentos cuando la foto les gusta, es algo satisfactorio,
más que el valor, es la satisfacción de hacer un trabajo bonito, uno
también es papá y también pasó por lo mismo”, cuenta el fotógrafo
infantil, quien a partir d
e las 7.15 de la mañana ya esperaba en el establecimiento para retratar el día tan especial para los padres.

Para
Jean Franco Varas, alumno del establecimiento salesiano, se nota que
fue un buen primer día en la escuela. Mientras su mamá, Isabel, se
dedica a ordenar sus cosas en la mochila y abrigarlo, él sonríe y relata
cómo la paso en el primer día de su primer año de enseñanza básica.
Jean Franco pudo dibujar y jugar con sus compañeros en esta vuelta a
clases, que sin duda que así como él y para todos los estudiantes más
pequeños tuvo un sabor más dulce.


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