La
llegada de la pandemia de Covid-19 no solo generó complicaciones en la
salud de las personas, también produjo cambios en el modo de trabajo en
la educación, debido a que las clases no eran mediante la presencialidad
acostumbrada.
En
el Colegio Cruz del Sur sintieron que no había tiempo que perder y
buscaron fórmulas. “Rápidamente nos organizamos como equipo, pero estaba
la incertidumbre que recién comenzaba a gestarse. Había nerviosismo y
angustia, porque esto era desconocido para todos. Fueron interrogantes
analizadas por un buen tiempo”, admitió la psicóloga del
establecimiento, Patricia Rojas, en el programa “Todo Noticias” de
Pingüino Multimedia.
Rojas menciona incluso que “al comienzo los estudiantes estaban contentos de no ir a clases, pero después nos preguntaban cuándo se retoman las clases presenciales”.
En
la misma entrevista, su director, Nicky Radonich, recuerda que un
momento clave fueron las vacaciones que dio el Gobierno en abril del año
pasado. “En marzo, empezamos enviando las tareas por correo
electrónico. Y en un consejo, vi las caras de los profesores y me dije
“en un mes más voy a tener 20 profesores con licencia”, porque estaban
hasta la 1 de la madrugada recibiendo correos y corrigiendo pruebas.
Llegaron las vacaciones y durante esos días los profesores estuvieron
capacitándose. Hicimos un colegio virtual en 15 días. Así trabajamos durante todo el año”, señaló.
El
27 de abril comenzaron las clases online. Desde ahí surgieron nuevos
retos, pensando en el bienestar de los estudiantes. “Trabajamos en la
contención emocional, ya sea grupal e individual. Buscamos formas de
canalizar esa rabia, angustia o pena”, apuntó Rojas.
“Las
clases presenciales ayudan a la retroalimentación, pero también a que
los niños se regulen entre ellos. Se produce una dinámica distinta, con
otros estímulos, que pueden distraer. Entonces se produce otra
dinámica”, complementó.
La
otra dificultad fue la falta de recursos para trabajar vía online. “No
todos los niños tenían computadores y no todos contaban con internet.
Uno piensa que esta generación son nativos en la tecnología, pero nos
dimos cuenta que no era tan así”, complementó la psicóloga.
Formadores de puntajes regionales
en las pruebas de acceso a la educación superior, el colegio Cruz del
Sur logró ingeniárselas para entregar los contenidos. “Tratamos de
minimizar las deficiencias que podría traer el sistema online de la
pandemia. Contamos con un equipo de lujo en cuanto a los funcionarios en
todos los estamentos. Considero que somos favorecidos en tenerlos y que
están cohesionados con la línea del colegio”, valoró Radonich.
Esa
apuesta trajo frutos, pues tuvieron la mejor matrícula en sus 28 años
de historia. Además, un estudio de la Universidad Católica de Valparaíso
los situó dentro de los 100 mejores colegios del país luego de la última Prueba de Transición Universitaria.
En
marzo de 2021, volvieron a la presencialidad con un grupo, en junio con
todo el colegio. “Ahora en septiembre, todos los cursos tienen clases
presenciales, pero respetando los aforos”, acotó Radonich, quien sacó
conclusiones.
“Las
clases presenciales son irreemplazables. Por más que trabajes bien
online, la interacción y retroalimentación entre el profesor y el alumno
es insustituible. También considero que estando en sus casas, los
apoderados se dieron cuenta que la labor de los profesores no es fácil”.
Finalmente,
la psicóloga Patricia Rojas admitió que “la pandemia no solo generó
cosas no tan positivas, sino que también los más jóvenes nos han
enseñado a perfeccionar el uso de la tecnología. Podría decirse que los
niños nos hacen clases a nosotros”.