Mucha gente se ha visto impactada por la aparición de cormoranes muertos a orilla de la playa de Punta Arenas. Sobre todo por el estado de descomposición que comienzan a presentar las aves.
Esta situación se produce frente al antiguo Muelle Loreto, donde habitan colonias de la especie cormorán imperial, al final de calle Roca.
“El problema es que la gente se comporta mal con ellos y empieza a perturbarlos”, dijo la médico veterinario, Olivia Blank, perteneciente al “Centro de Rehabilitación Aves Leñadura”.
Ornitólogo
El ornitólogo Ricardo Matus explicó que es normal ver a diario a cientos de aves que hacen de este lugar su hábitat de vida. En esta época del año, dentro de lo que sucede a nivel del ciclo reproductivo, las crías alcanzan un tamaño en que no caben dentro de los nidos, producto de lo cual caen al agua y luego aparecen en la orilla de playa.
“Posterior a este ciclo hemos observado que las aves adultas siguen alimentando a sus polluelos. El problema es que como al sector no solamente acceden las personas sino también los perros que deambulan libremente por la ciudad, entonces se genera un círculo que tiene que ver con la depredación de estos pollos a orillas de la playa”.
Los perros conocen el lugar y saben que en esta época pueden encontrar polluelos, entonces van y los matan. “Estamos frente a la presencia de un fenómeno producido por los animales domésticos y no se toman medidas para evitar estos problemas”.
Olivia Blank
La médico veterinario, Olivia Blank, perteneciente al “Centro de Rehabilitación Aves Leñadura”, menciona que actualmente la colonia de cormoranes se encuentra en pleno período reproductivo, donde las crías están bastante grandes y se produce un ciclo natural conocido como período de “volantón”, donde las crías tienen un plumaje negro encima que se llama plumón, que no es el plumaje definitivo, y aún no vuelan.
“En este estado no pueden bucear ni buscar el alimento por si mismo y siguen dependiendo de sus padres. Además suele suceder que los cormoranes, cuando nidifican en forma natural o en estructuras, como el Muelle Loreto, los hermanos se pelean entre ellos y caen al agua, porque empiezan a moverse mucho más. Se produce una suerte de competencia entre las crías porque el espacio que comparten es muy pequeño y terminan cayendo al mar y luego salen a la costa a esperar que sus padres le entreguen el alimento”. En estas circunstancias hay ocasiones en que terminan siendo cazados por los perros que deambulan el sector costero.
Perturbación
A juicio de la profesional existe desconocimiento de la gente de entender los ciclos naturales de la fauna.
“Siempre que puedo lo reitero. Las autoridades no han tomado en serio esto, como un tema a trabajar, de enseñarle a la ciudadanía que en el borde costero vamos a encontrar fauna silvestre (focas, lobos, pingüinos). Eso es normal y hay que aprender a cuidar y evitar perturbar las especies. La gente se alarma mucho cuando ve a los cormoranes en la orilla, porque piensan que están abandonados, enfermos y no es así. Están cuidados por sus padres, están en el perímetro de sus colonias. El problema es que la gente se comporta mal con ellos y empieza a perturbarlos”.