Después de sobrevivir al violento accidente de tránsito ocurrido en Argentina, donde la cancillería chilena inicialmente lo dio por muerto, parece increíble poder entrevistar al remero asentado en Punta Arenas Javier Paineñanco Azurmendi.
“Pingüino Radio” conversó con él, quien viajó brevemente a nuestra ciudad, y realmente impacta constatar la recuperación que muestra a tres meses del accidente donde el deportista fue una de las dos personas que salvaron con vida.
Físicamente Paineñanco luce bien, salvo un parche en la frente y un cabestrillo. Sin embargo mentalmente dice tener una “laguna” que le impide recordar lo sucedido esa trágica madrugada del 28 de abril.
Cinco remeros chilenos viajaban en un Hyundai Tucson, conducido por Paineñanco, a un torneo sudamericano de remo en Santa Fe, Argentina. Las informaciones de prensa de ese país dieron cuenta que el vehículo prácticamente quedó desintegrado al impactar por detrás a un camión de 17 toneladas, en la carretera, entre las ciudades de San Luis y Córdoba.
En el lugar perdieron la vida Andrea Aguayo (39), María Emhart (35) y Esmeralda Zenteno (41). Mientras que la medallista en los Juegos Panamericanos de Río 2007, María José Orellana sufrió fracturas menores y el remero local fue rescatado con lesiones de extrema gravedad que lo mantuvieron al borde de la muerte.
-¿Javier, recuerdas cómo sucedió el accidente?
“Tuve una pérdida de memoria temporal entonces no recuerdo nada. Ni siquiera cuando me fui de Punta Arenas y posterior a eso, la conciencia la tengo cuando pasé a la Unidad de Tratamientos Intensivos. Antes de eso nada”.
-¿Borrado por completo de lo que te pasó?
“Totalmente borrado. Lo que sé es por lo que me han contado, de que estuve más de dos semanas en coma, que me evacuaron en avión, de un país a otro. No manejo más información que eso”.
-¿A partir de lo sucedido, cómo te cambió la vida?
“Por el momento lo he tomado de buena manera. Afortunadamente siempre he sido positivo para mis cosas, independiente de lo malo que esté ocurriendo. Por esa parte estoy tranquilo. En estos momentos me encuentro en el proceso de recuperación, lo que me tomará un periodo largo, pero estoy poniendo todo de mí para que sea lo más corto posible y así poder reintegrarme a lo que siempre hacía”.
-¿Verte tan bien, pensando que estuviste al borde de la muerte, se debe Javier a tu preparación mental y física como deportista?
“Bueno sí, en realidad lo que más me ayudó, además de todas las buenas vibras que la gente me hacía llegar, fue que iba muy, pero muy bien entrenado a ese campeonato sudamericano, porque quería traer medallas para Magallanes y clasificar directo al mundial, tal como lo hice el 2015. De hecho, los médicos lo que más reiteran es que el estado físico me ayudó a afrontar tan bien, a diferencia de una persona normal, el accidente”.
-¿Ya comenzaste con el proceso de rehabilitación?
Por el momento no puedo realizar ningún ejercicio kinesiológico. Lo tengo prohibido, sobre todo porque no puedo transpirar y por unas costillas que aún me quedan sin sellar. Pero el resto de las articulaciones las muevo y estoy permanentemente ejercitando, no para remar o andar en moto, sino para estar bien lo antes posible”.
-¿Abrigas la esperanza de recuperarte y volver a tus disciplinas deportivas en algún momento?
“La verdad es que me gustaría enfocarme más en el remo. En el motociclismo me ha ido siempre bien, pero creo que si vuelvo a andar pronto en moto me podría pasar lo que le sucede a muchas otras personas: que la mente anda de una manera pero el cuerpo no es capaz de soportar, entonces prefiero esperar un tiempo prudente, hasta que me sienta bien o el cuerpo esté apto para ese tipo de deporte”.
-¿En el plano emocional te costó mucho asumir lo que pasó?
“No. La verdad es que mi familia y amigos lo manejaron muy bien porque recién vine a enterarme cuando salí la primera vez del hospital. Antes de eso nunca supe nada, pero siempre estaba preguntando por ellos (sus compañeros) y ellos me sabían responder algunas cosas, pero no decirme la verdad. En ese sentido fui afortunado porque de la manera en que manejaron la situación esto le permitió a mi mente que se pudiera fortalecer un poco más para poder abordar este tema. Al principio fue súper difícil y muy duro”.
-¿Pero al saber la verdad de lo ocurrido en el accidente, fue difícil para tí poder asumirlo?
“Ellos (la familia) nunca supieron cuándo me enteré. La verdad es que apenas salí del hospital (hace un mes) pedí prestado una tablet, fui al Google, y en muy poco tiempo leí lo que aparecía en los medios de prensa. Ahí si que estuve mal, fue muy fuerte para mí en esos momentos. No estaba preparado para eso”.
Javier Paineñanco quiso a través de esta entrevista agradecer a tantos magallánicos que se preocuparon de él. Quería viajar a Punta Arenas, a ver a su hijo pequeño, y valorar toda la ayuda que recibió, moral y financiera. Para todos, dijo, muchas, pero muchas gracias.
Nota:Edmundo Rosinelli Ruiz.