El
cónsul honorario del Reino Unido en Punta Arenas, John Rees, destacó
ayer el legado de deber y cercanía de la reina Isabel II a lo largo de
sus 70 años de reinado. “La muerte de la
reina Isabel II marca el final de una era para nosotros. Ella tomó el
mando cuando era muy jovencita, venía casi de su luna de miel, murió su
padre quien tenía un cáncer muy avanzado y se tuvo que hacer cargo; fue
una etapa dura, porque era la posguerra, la guerra había terminado e
Inglaterra estaba pasando problemas muy serios de carencias de miserias,
de reconstruir ciudades que habían sido arrasadas por las bombas, una
época difícil. Tuvo la suerte de contar con un primer ministro
extraordinario que era Sir Winston Churchill con quien forjó una amistad
muy grande, muy cercana, lo veía casi como un padre y la asesoró muy
bien”, indicó.
Después,
le tocó vivir la guerra de Vietnam, recordó. “La guerra fría no fue
cualquier cosa. Siempre actuó con una visión de estadista a nivel
mundial extraordinaria, era una mujer muy inteligente, muy culta y sobre
todo, muy cariñosa, tenía un gran sentido del humor, así que fue una
reina extraordinaria y sobre todo, reinó durante 70 años”.
-Una cosa que impacta es su devoción por el deber. Cuando muy joven dice en un discurso por radio “toda mi vida, sea corta o sea larga, se la dedicaré a la Corona…”
“Y lo cumplió cabalmente…”.
–Y luego, 70 años después la vemos saludar a la recién asumida primera minestra, dos días antes de su fallecimiento…
“Siempre
fue una mujer muy sana y con gran energía, pero había tenido Covid en
febrero y tal vez arrastraba secuelas de ello. Su majestad tal vez no se
sentía muy bien para esa entrevista, pero tuvo la valentía de recibirla
con un atuendo muy bello y siempre con su sonrisa. Presencia y coraje,
hasta el final”.
Finalmente,
subrayó que “tuvo una vida ejemplar, un sentido del honor, de sus
obligaciones que son inclaudicables, el dirigir un país en las buenas y
en las malas, todo lo necesario para ser la gran monarca que fue”.
Pandemia
Rees recordó también la labor que realizó la soberana durante la pandemia, acompañando con constantes
mensajes a la población a través de sus redes sociales, sometida al
confinamiento, del cual ella también fue partícipe, al punto de
despedir, casi en solitario, a su marido en la epidemia.
Laudo 1978
En
el caso de Magallanes y de nuestro país, le recordamos los esfuerzos de
paz que ella hizo entre Chile y Argentina en los años 70, a través de
un laudo arbitral sometido a su consideración por ambos gobiernos. “Es
una cosa importante en la historia moderna y de nuestros países y del
Cono Sur… es algo que se le agradecerá mucho. Ella y su santidad
fueron vitales en ese proceso”.