El actual momento que vive Magallanes es el
mejor desde antes el inicio de la pandemia, casi llegando a la
perfección si tomamos en consideración que hasta la edición de este
reportaje, solo había un caso activo en toda la región.
Pero
como no todo podía ser miel sobre hojuelas, hay puntos que han
comenzado a generar cierta preocupación en algunos sectores de la
comunidad y dicen relación con los posibles cambios que en las próximas
semanas o incluso días, podrían anunciarse y otros que ya se comienzan
hacer sentir.
Uno
de ellos dice relación con el bullado recorte presupuestario que está
viviendo la Seremi de Salud como medida proveniente de nivel central, el
cual ha significado el recorte de personal contratado para combatir el
Covid-19 y sobrellevar el peso de las distintas estrategias sanitarias
que se han implantado con total éxito en la región.
La
primera estrategia afectada corresponde a las residencias sanitarias,
situación casi obvia si se analiza la situación epidemiológica actual,
con muy pocos casos (por no decir ninguno para no caer en exitismo
puro), lo que llevó a que de las actuales dos residencias existentes en
la región, en los próximos días se transformará en una.
La
otra medida adoptada y que fue dada a conocer durante esta semana que
fue la reducción de la capacidad de testeo, eliminando los buses de
antígeno que recorrieron miles de kilómetros a lo largo de Magallanes
junto también con la motorhome dispuesta en Porvenir para el testeo
mediante PCR, aquí la situación es algo particular, ya que, a diferencia
de Punta Arenas, donde tras la partida de los buses, se generaron tres
puntos fijos de testeo al público, en la capital fueguina aún no hay
rastro de cuál podría ser el lugar de reemplazo.
Para
el final dejamos el plato fuerte, el que en más de una oportunidad ha
hecho confrontar a los poderes económicos con los sanitarios e incluso,
ha dividido a la comunidad.
Este
punto es el control sanitario que se realiza en el aeropuerto para
todos quienes ingresan a Magallanes desde otras latitudes y que se
traduce en el requerimiento de una PCR o antígeno negativo para poder
lograrlo.
Desde
que se puso fin al Estado de Excepción Constitucional, el Ministerio de
Salud, comenzó a ejercer presión sobre Magallanes para que de una vez
por todas levante la restricción de ingreso, no solo a la región sino
también a Puerto Williams.
Por
otro lado, también ha aparecido el gremio del turismo, quienes -si bien
han sido golpeados económicamente en su rubro- de manera insistente han
solicitado en varias oportunidades que esta medida sea levantada, ya
que -según ellos- es una medida que aleja cualquier posibilidad de
reactivación turística internacional.
También
está el punto de vista sanitario, el que indica que desde su
implementación, han sido 399.788 las personas controladas en el
Aeropuerto Carlos Ibáñez del Campo y de ellas, solo 723 han sido
retornados a sus ciudades de orígenes ya sea porque no contaban su
correspondiente PCR o en su momento no tenían su Permiso Único Colectivo
o el Permiso Individual.
Nadie puede negar que esta medida ha surgido un efecto significativo
en lo que se denomina la “Burbuja Sanitaria” que vive actualmente
Magallanes, ya que si se observa la realidad nacional, mientras el resto
del país, sufre con el aumento paulatino de los casos, lo más
peligroso, es que junto con estas cifras que suben, también ha subido la
prevalencia de la variante Delta, de hecho, según el último informe
epidemiológico de variantes circulantes en el país, es la que predomina,
y que, gracias al estricto control sanitario instalado en el aeropuerto
magallánico, sumado al requisito de ingreso mediante una PCR o antígeno
negativo, esta variante no logró -hasta ahora- asentarse en la región.
Ahora
solo queda esperar la decisión que será adoptada por las autoridades
regionales, pero todo indica, que la única medida de protección ante el
posible ingreso de dicha variante o de nuevos contagios va ser
reemplazada por la medida nacional del Pase de Movilidad.
Así
al menos es lo que se ha hecho sentir en la región, en la que en varias
oportunidades, tanto la delegada presidencial, como el seremi de Salud,
han indicado que la restricción de acceso, “es una medida que se está
evaluando constantemente” y que si bien, tiene vigencia hasta el próximo
31 de octubre, nada asegura que está pueda ser extendida, todo lo
contrario, a todas luces se prevé que será reemplazada, como decíamos
anteriormente a través del requisito de ingreso con Pase de Movilidad y
para quienes no lo tengan, se “podría” solicitar una PCR negativa o
adoptar otra medida que podría estar en evaluación.