Estamos en un lugar privilegiado del planeta y tenemos desafíos y responsabilidades ineludibles”, plantea el director de Investigación y Postgrado de la UMAG.
Hombre de agenda apretada y mirada crítica. En pocas horas más parte rumbo a Corea del Sur, invitado por el gobierno asiático, a exponer sobre el cultivo y repoblamiento de las Macroalgas de interés comercial.
Para Mansilla, el salto hacia la ciencia comenzó en la isla Puluqui, en Calbuco, cuando de pequeño seguía ensimismado el mundo de los vegetales marinos, utilizados en la zona como fertilizante. Desde entonces le ha ganado a la adversidad, obtuvo su Magíster y Doctorado en la década del noventa, cuando acceder a estudios de postgrado era misión casi imposible.
El año 1998, llegó a la Universidad de Magallanes. Y entre las primeras tareas, junto a otros académicos, participó en la creación de la carrera de Biología Marina, y la Facultad de Ciencias. “La Umag es una institución joven, pública, ubicada en un lugar remoto, próximo a la Antártica, los desafíos son muchos. Es fácil cuando llegas a una universidad grande a sentarte en un laboratorio, pero acá tienes que ayudar a construir institución, y a nosotros nos correspondió, cuando apenas éramos 14 investigadores con doctorado”, explica.
Hoy, Mansilla lidera el departamento de Investigación y Postgrado de la UMAG, espacio que concentra la mayor reserva intelectual de la región, con cerca de cien académicos con estudios de magíster, de los cuales sesenta tienen doctorados.
Por eso, le llama la atención el poco interés que ha existido, en las últimas décadas, de las autoridades por acercarse al mundo de las ciencias. Así y todo está optimista, y valora que el Intendente de Magallanes, Jorge Flies haya inaugurado el miércoles pasado el año escolar en la única institución pública de enseñanza superior que tiene la zona austral.
– Aunque parezca de perogrullo, debo preguntarle ¿por qué es importante para un país el desarrollo científico y tecnológico?
“Sin investigación no hay avance, ahí está concentrado lo básico del desarrollo material y social de un país. A través de la ciencia básica podemos conocer la estructura de los organismos, cómo funciona un ecosistema, las propiedades de un determinado producto… Esa es la información elemental que se requiere para la innovación o la creación de la tecnología, no se puede hacer de otra manera.
Hoy como está el mundo podrían desaparecer algunas especies que nunca conocimos y ahí podría haber estado la solución para algunas enfermedades. En Magallanes, más que en ningún otro lugar se hace necesario invertir en ciencia básica, para avanzar.
Quizás en otros lugares del planeta y es poco probable que así sea, se podría argumentar que está todo conocido y que no es necesario hacer estudios básicos, pero en Magallanes no. El territorio es tan extenso, de difícil acceso, y la biodiversidad tan rica que se requieren fondos especiales. Así y todo, nosotros hemos desarrollado líneas prioritarias de investigación, como el estudio de la biodiversidad antártica y subantártica, o el poblamiento humano en altas latitudes, donde avanzamos en una perspectiva presente e histórica que revela conocimientos referidos a los pueblos originarios y otras comunidades de la región.
También nos hemos focalizado en la realización de estudios y construcción de conocimientos referidos a la generación, procesamiento, optimización y uso eficiente de las diversas fuentes de energías, sentimos el compromiso de, junto al Gobierno Regional, convertir a la Región de Magallanes en un ejemplo de producción limpia y uso eficiente de la Energía en Zonas Extremas, tenemos los investigadores y las competencias para ello”.
– Hay ocasiones en que los científicos o políticos tratan de deslindar a la ciencia de la política; sin embargo, pareciera que hay un hilo conductor entre ellas. ¿Es aséptica la ciencia? ¿La ciencia es siempre necesaria ligarla a la utilidad y a la tecnología?
“Los políticos y quienes tienen la responsabilidad de hacer políticas públicas deben contribuir a que se tomen mejores medidas y que se establezcan leyes de resguardo para asegurar la ciencia. Por eso es importante, por ejemplo, cumplir con la creación del Ministerio de Educación, Ciencia Tecnología e Innovación que hoy está en el debate. Hay que revisar la forma en que se aprueban presupuestos para instituciones que realizan investigación, me parece que eso es urgente.
En las últimas décadas las universidades estatales, como la de Magallanes, han hecho investigación con grandes esfuerzos, a veces con equipamiento científico deficiente y es que en Chile no ha habido inversión en ese punto desde hace muchos años, en general los investigadores tratan de hacerlo incorporando un ítem a través de sus proyectos, y eso no siempre es posible hacerlo. Por ejemplo, en la región no tenemos microscopio electrónico, un instrumento vital.
En este tema, los nuevos consejeros regionales, elegidos democráticamente tienen una responsabilidad importante, hay una Comisión de Ciencia, y nosotros estamos disponibles, somos o debemos ser parte de su agenda. Las puertas están abiertas. Aquí está la única institución estatal en la región que además de la docencia de pregrado desarrolla investigación científica y de postgrado, eso marca la diferencia entre lo público y lo privado”.
-No es aséptica entonces la ciencia…
“No tiene color político, pero la ciencia no se puede hacer por hacer, hay un sentido que es mejorar la calidad de vida de las personas; y también y esto es muy importante, conocer para respetar y conservar nuestro entorno, eso significa todo un reposicionamiento del hombre en sí. En la historia hemos y actuado de manera antropocéntrica, así sembramos para comer, sacamos carbón para generar luz y la historia suma y sigue… En el enfoque actual es un deber ético y vital preocuparnos por los impactos del hombre en el medio ambiente”.
-¿A su juicio, cuál es la tarea pendiente…?
“En Magallanes, el Gobierno debe centrarse en consolidar un centro de investigación de relevancia mundial, estamos en una región que es única en el mundo, como dice el investigador Ricardo Rozzi: “este lugar no tiene réplicas. Es el Everest de Sudamérica”. Y tiene toda la razón, estamos en el lugar más cercano, en cuanto a latitud de la Antártica.
Lo pongo más claro: Nueva Zelanda es subantártico, Chile también, pero lo dice más despacito… Entre Cabo de Hornos y la península Antártica no tenemos más de 900 kilómetros, somos únicos en el mundo, no hay otro lugar igual y con las mismas características. Pero Nueva Zelanda vende súper bien lo subantártico y aunque es menos subantártica que nosotros parece a los ojos del mundo fuera más.
Ya hay un importante trabajo realizado en Puerto Williams. Hay que fortalecerlo, ahí se ha desarrollado un trabajo internacional del primer orden, abocado al turismo de intereses especiales. Pero está pendiente la creación de un centro que debiera ser un ícono en el mundo, muy similar a la Estación Charles Darwin en las islas Galápagos. Para lograrlo se requiere el apoyo del Gobierno. Imagínate lo que significaría tener un centro así, podríamos competir desde la ciencia con localidades como Ushuaia que cuentan con un gran apoyo de su gobierno central y regional.
Somos una universidad chica, pero tenemos todo el potencial para ser un referente internacional, en estas áreas tan únicas como la investigación subantártica y Antártica y al mismo tiempo consolidar al país la región Austral. La idea es posicionar a Chile como laboratorio natural, ya no como discurso sino que como realidad concreta”.
– Pareciera que lo pendiente siempre va conectado al territorio, ¿qué pasa con otras áreas?
“Hay una enormidad, hoy trabajamos en conjunto con el Dr. Nibaldo Inestrosa, director del instituto Care-UC y su equipo, los trastornos provenientes del envejecimiento. La región de Magallanes tiene las mayores tasas de longevidad en Chile y eso significa que cuando las personas envejecen suman además de años, una serie de trastornos que se hace necesario investigar como la diabetes, el alzheimer, hipertensión, entre otros. Queremos que las personas lleguen bien a la vejez… Y para avanzar en los estudios nuevamente se requiere apoyo regional, conectar la ciencia con las políticas públicas y así concretar la idea de un centro que sería único en Chile”.
– A veces da la impresión que hay una desconexión total entre el mundo científico de la UMAG y sociedad… ¿qué piensa usted?
“La UMAG tiene centros importantes que están en presentes en las personas, pero quizás no lo asocian a la UMAG. Por ejemplo, el Centro de Estudios de Ozono y Radiación UltraVioleta que por decadas ha sido el encargado de entregar los índices de radiacion UV, el centro de estudios marinos de Bahía Laredo, El Insituto de la Patagonia… En el ámbito ganadero contamos con un apoyo de primer nivel al sector privado…etc.
Además podemos decir con orgullo que hemos creado once programas de postgrados, donde la ciudadanía puede desarrollarse a un nivel más específico; sin la necesidad de ir a Santiago. Por otro lado, nos estamos abriendo a las ciudades vecinas, posicionando la Ecorregión de Magallanes. Este este año ya se imparten carreras y se invierte en investigación en la zona de Aysén. Estamos abriendo espacios en Caleta Tortel, tal cual ya lo hacemos en Puerto Edén… entonces, sí, tenemos un vínculo fundamental con la sociedad, es nuestra manera de ser, desarrollar el conocimiento de la región.
En estos momentos desarrollamos dos proyectos de gran relevancia para la región suscritos con el Ministerio de Educación. El GAIA Antártica, un convenio de desempeño que busca mejorar la conciencia y el conocimiento antártico en toda la región.
El otro convenio busca generar un polo de desarrollo para las Humanidades, Artes y Ciencias Sociales, contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes de la macro región Patagónica Chilena, y ser reconocida como una Institución vinculada al desarrollo de las personas y las comunidades”.
– En lo que usted plantea, ¿cuál es el rol de los medios de comunicación?
Los medios tienen una tremenda importancia en la construcción de la agenda regional y del país.
Sin los medios de comunicación, muchas de las cosas que hacemos quedarían en los libros y publicaciones científicas, necesitamos bajar hacia los distintos ámbitos la investigación. Sabemos que no es fácil… La profesora Margarita Garrido, coordinadora del Programa Regional de Explora – Conicyt y académica de la UMAG, ha trabajado en talleres y espero continúe en esa área, de apoyar el desarrollo del periodismo científico… Brasil ha desarrollado fuertemente esta área con financiamiento estatal, patrocinando talleres de divulgación científica, quizás por ahí va el riel”.
– Finalmente, ¿con qué mensaje le gustaría terminar la entrevista?
“Invitando a los representantes del Gobierno, a los nuevos consejeros regionales, Diputados y Senadores que se se acerquen a conocer las necesidades y proyectos en los que estamos abocados. Ellos, tienen una compromiso con la institución pública de su región, y nosotros toda la disposición para trabajar conjuntamente, porque en estos tiempos, más que nunca la política debe ir de la mano con la ciencia”.