Hace
pocos días una pareja de hermanos magallánicos que contaba con la
medida cautelar de arresto domiciliario fue capturada en momentos en que
robaban de madrugada.
Hace
una semanas la Corte Suprema rechazó la petición de quince libertades
condicionales en la Región de Magallanes y Antártica Chilena.
Si la memoria no nos falla, el año pasado fueron varios los reos beneficiados que en solo días volvieron a delinquir.
Ahí está
el problema…
Que
los delincuentes vuelven a cometer delitos y la gente de a pie, como
usted o como yo, termina convirtiéndose en víctimas de medidas
aceleradas, apresuradas.
Por eso hay muchas críticas, especialmente desde el Ministerio Público.
Los
fiscales acusan que todo su trabajo persecutor y de investigación para
frenar la delincuencia se va al tacho de la basura con un par de
concesiones que se hacen.
Porque también se critica que en Chile no hay reinserción social.
La
libertad condicional es un medio de prueba de que la persona demuestra
avances en su proceso de reinserción social y eso claramente con los
ejemplos mencionados al inicio de esta crónica nos damos cuenta de que
no está ocurriendo.
Las
postulaciones al beneficio de libertad condicional son conocidas por
las comisiones de Libertad Condicional, que funcionan en las Cortes de
Apelaciones durante los primeros quince días de los meses de abril y
octubre de cada año, previo informe de Gendarmería de Chile.
En
el último otorgamiento, el beneficio de la libertad condicional lo
recibieron 1.612 reos de todo el país, una decisión criticada por la
ciudadanía y calificada por muchos como populista.
Pero muchos se lavan las manos.
Se
culpa a la comisión del Poder Judicial de cambiar los criterios en el
otorgamiento de este beneficio, planteando que esto equivale a abrir las
puertas de un centro penitenciario.
La
entidad que resuelve es una Comisión de la Corte de Apelaciones
conformada por un ministro de la corte y un número variable de jueces de
los juzgados de Garantía y Oral en lo Penal, que en definitiva
representa al Poder Judicial y no una entidad política, como ocurría
antes.
Para
lograr la libertad condicional, los prisioneros deben contar con
ciertos requisitos formales como haber cumplido al menos la mitad de la
condena, tener una conducta intachable al interior de la cárcel, haber
aprendido un oficio y haber asistido con regularidad a las escuelas del
penal.
Se
exige además que quienes acceden a la libertad condicional, fijen
domicilio en el país y estén sujetos al control de Gendarmería. No
obstante, ninguno de estos requisitos indica que los internos se ha
rehabilitado y que logrará una inserción social adecuada al ser puesto
en libertad.
También en Chile tenemos medidas cautelares reales y medidas cautelares personales.
Entre
las medidas cautelares personales podemos mencionar la citación,
prisión preventiva, privación de libertad domiciliaria; sujeción a la
vigilancia de una persona o institución; obligación de presentarse ante
el juez o ante la autoridad que él designe; prohibición de salir del
país; prohibición de asistir
a determinadas reuniones, recintos o espectáculos públicos, o de
visitar determinados lugares; prohibición de comunicarse con personas
determinadas; prohibición de acercarse al ofendido o su familia.
La
facultad de otorgar el beneficio de la libertad condicional recaía
anteriormente en los seremis de Justicia, algo que cambió tras el
incendio de la cárcel de San Miguel.
Hay decisiones adoptadas que han sido un profundo error, porque ha habido criterios dispares al interior del Poder Judicial.
Algunas
Cortes no han actuado de forma criteriosa. En democracia debe haber
contrapeso de poder y fiscalización recíproca entre los poderes del
Estado.
El tema de la delincuencia es un tema muy sensible para toda la comunidad.
Muchos
de quienes hemos sido víctimas de la delincuencia en la Región de
Magallanes y Antártica Chilena vemos con impotencia cuando el beneficio
de libertad condicional se otorga a reclusos que cumplían condena por
algún delito de alta peligrosidad, que además eran reincidentes y tenían
un informe negativo por parte de Gendarmería. Y eso está ocurriendo y
frente a nuestras propias narices.