Muchos sectores de Punta Arenas se han visto afectados por los cuantiosos destrozos que han sufrido edificios públicos y patrimoniales, instituciones privadas, empresas, locales comerciales y pymes que constituyen la cara oculta que ha dejado el vandalismo desatado en las últimas semanas.
En la edición del día lunes y martes de Diario El Pingüino evidenciamos la triste realidad que viven los pequeños comerciantes de la capital regional y como “en la medida de lo posible” instituciones bancarias tratan de regresar a la normalidad.
Los daños son cuantiosos, algunos incluso han tenido que verse forzados a cerrar sus tiendas, no por falta de seguridad, sino porque los vándalos desatados después de las marchas pacificas han arrasado con todo a su paso.
Una de las empresas comerciales más afectadas ha sido la tienda Claro de calle Bories con Mejicana, la cual en menos de tres días fue completamente desvalijada, al punto que actualmente la tienda está desalojada.
Al igual que la tienda Claro, el local Rosen de calle Pedro Montt esquina Bernardo O’Higgins tuvo que extremar sus medidas de seguridad y bloquear con planchas de madera todo el frontis para así evitar roturas de sus vidrios y posibles pérdidas económicas e incluso actos incendiarios.
Conversando con los comerciantes del sector, comentaron que la situación a muchos los ha llevado incluso a pensar en cerrar sus tiendas todas las cuales han sido creadas con gran esfuerzo de sus propietarios.
Medidas
Sin estar ajeno a esta situación, el intendente José Fernández Dübrock, en compañía de la seremi de Hacienda y Economía, Fomento y Turismo, Lil Garcés, y los directores regionales de Corfo y Sercotec, anunciaron la tarde del martes una serie de medidas que apuntan a tenderle una mano y ayudar a aquellos vecinos emprendedores de Magallanes que sufrieron deterioro en su infraestructura, equipamiento y mercaderías o que se hayan visto afectados en términos económicos durante las últimas semanas.
Al transformar en una “fortaleza” sus locales comerciales, a simple vista el posible consumidor no logra apreciar si se encuentran abiertas o definitivamente cerradas, lo que ha traído consigo una considerable baja en las ventas. Algunos comerciantes incluso hablan de un 50 y hasta un 80% de disminución de ingresos.
Lamentablemente, las imágenes son desoladoras: lo que hasta hace unas semanas eran calles abarrotadas de productos en sus vitrinas, hoy son solo una imagen sacada de una película del Lejano Oeste, donde tristemente ha quedado expuesto al despojo de vándalos que no hacen más que destruir y generar pérdidas a pequeños emprendedores que llevan algunos casi más de 40 años y que están en la disyuntiva de cómo terminará todo este estallido social que se vive a lo largo del país, pero que aquí en Punta Arenas ha dejado una cara oculta que lentamente trata de volver a la normalidad.
Hasta ahora, se ha catastrado 54 empresas pymes afectadas con daños de diversa consideración a raíz de estos violentos hechos.