“La vida es como el tango: hay que saber bailarla”

Miguel Cárdenas, nació en Limache, comuna situada en la provincia de Marga Marga, Región de Valparaíso. Es un vendedor de frutas y verduras quien desde pequeño se vino a vivir con su madre a la ciudad de Punta Arenas. Como el mismo lo dice desde muy chico ha trabajado en las calles vendiendo periódicos, limpiando ventanas y ahora con su propio negocio.

A Miguel le amputaron la pierna izquierda en el año 2016, estuvo 5 meses en la UCI del Hospital Magallanes donde estuvo a punto de morir. Tenía apendicitis y, además de eso, sufría de diabetes. Por esto, se le hubo de amputar la pierna, para salvaguardar su vida.

Miguel tiene 4 hijos, dos hombres y dos mujeres. Dos de ellos le ayudan a vender sus frutas y verduras frente al supermercado de la calle Bories. Para Miguel nunca ha sido un impedimento estar en silla de ruedas y salir adelante con su negocio. Desde muy temprano  se contacta con sus proveedores para que le despachen su mercancía y así tener las frutas y verduras más frescas de la ciudad.

Desde hace algunos meses está en el Centro de Rehabilitación del Club de Leones, debido a una donación por parte de las autoridades regionales, donde él junto a cinco personas de escasos recursos recibieron una prótesis totalmente gratuita. Miguel desde las tres de la tarde trabaja con los kinesiólogos del centro.

Ha pasado por momentos duros en su vida. Su primera experiencia fue cuando lo abandonó su padre a los siete años de edad. Para él eso fue “un golpe muy doloroso”. Lo segundo cuando supo que le tenían que amputar su pierna. Ahí sintió que la vida se le venía abajo. Sin embargo, meses después aceptó la realidad y siguió adelante.
Este vendedor de frutas es muy conocido por todos los habitantes de Punta Arenas, él es un hombre tranquilo que disfruta sanamente de la vida y de su trabajo. No le ha tocado fácil, pese a eso tiene un mensaje claro para todas esas personas que por alguna razón poseen alguna discapacidad. “La vida es una sola y hay que saber vivirla, todas las personas que tienen una discapacidad se echan a morir , pero tienen que salir adelante y no depender del resto, todos tenemos nuestras habilidades y hay que saber aprovecharlas”.

Para Miguel trabajar es la única forma de ganarse la vida y ser una persona de bien. “Todo lo que te plantees lo puedes cumplir, si quieres un edificio quizá no lo tengas de la noche a la mañana, pero con esfuerzo y dedicación podrás ver materializados tus sueños”, asegura. De todas las lecciones que le ha dado la vida, Miguel espera que sus hijas hayan aprendiendo de todo lo que le ha sucedido, y que sigan siendo personas responsables.

A pesar de todos los obstáculos que se le han presentado, para Miguel “la vida es como el tango hay que saber bailarlo”. Este magallánico quien ya trabaja con su prótesis en el centro de rehabilitación, en un año el espera volver a caminar y poder seguir vendiendo las frutas y verduras más frescas de la ciudad.

Contenido relacionado

Envíanos tu denuncia o información AVISOS ECONÓMICOS