La
gran mayoría de los soldados conscriptos que realizan su servicio
militar en el Regimiento N° 10 Pudeto, son voluntarios. Estos jóvenes
llegaron al regimiento con sueños y la convicción de que la carrera
militar es un camino para ser mejor persona.
Los
jóvenes pasarán un año dentro de la institución realizando su servicio
militar y haciendo sus tareas básicas como cualquier conscripto que se
está entrenando en ayuda al país. Después, entrarán en la etapa más
profunda de la institución, donde aprenderán las verdaderas tareas de un
militar.
La mayoría
de estos chicos son magallánicos, y aunque están en su tierra, extrañan
sus familias, las cuales solo podrán ver una vez a la semana.
Maite
Márquez tiene 17 años y es de Punta Arenas. Ella es una de las 63
mujeres que están realizando su servicio militar en el Regimiento Pudeto
N°10. Para Márquez, ha sido difícil estar lejos de su familia durante
esta semana, confiesa, pero poco a poco lo ha ido superando.
“Estoy
haciendo mi servicio por iniciativa propia. En mi familia no hay nadie
que sea parte de la rama militar, y cuando les dije a mis padres que
quería ser parte del Ejército nos les gustó mucho, pero decidieron
apoyarme y ahora están orgullosos de mí. Quiero aprender valores y salir
como una mujer diferente”, declaró.
La importancia del Ejército
Damián
González de 19 años también es magallánico y comenta que el Ejército es
importante para el país en varios sentidos, porque resguarda las
prioridades nacionales y la comunidad. Agrega que en su primera semana
de acondicionamiento, lo que más ha aprendido son los valores y la
disciplina.
El
joven indicó que uno de sus sueños es postular a soldado de tropa y
que si le sigue atrayendo la carrera militar, postulará al Ejército de Chile.
Al
ser consultado sobre los acontecimientos que han sucedido los últimos
días en la institución, respondió que “si uno tiene problemas con uno
mismo, tiene que conversarlo. Nosotros tenemos cabos a cargo nuestro y
siempre tenemos que tener confianza hacia ellos, porque nosotros pasamos
todo el año dentro de la institución. Nosotros tenemos que conversar si
un amigo está mal, para apoyarlo y nunca dejarlo solo”, manifestó
González.
Igualdad
La
natalina Fernanda Pérez, siempre ha querido ser parte del Ejército de
Chile, y es otra de las mujeres que quiere dejar su huella dentro de la
institución, aparte de aprender a ser una mejor persona.
Para ella, el rol de las mujeres dentro de la institución se ha ido
impulsando cada vez y confía que “podría ser un poco más. Es un gran
avance y encuentro que es un lindo paso que las mujeres y los hombres,
tengan el mismo trato dentro del Ejército para que no haya muchas
diferencias”, señaló Pérez.
Flexibilidad
Son varios los mitos que derribó el soldado
conscripto Francisco Aguilera de 18 años, quien señaló que en su
primera semana de adaptación, pensó que iba a ser “más estricta y
disciplinada”, pero que a su consideración ha sido “relajada”,
consideró.
“Nuestros
instructores han sido muy buenos con nosotros y nos apoyan en todo
sentido. Quise entrar porque me gustaría postular a las escuelas
militares y hacer carrera en la Escuela de Suboficiales de la Fuerza
Aérea, ése es un uno de mis objetivos. Aparte de darle al país seguridad
y apoyo”, dijo Aguilera.
Jesús Nieves.