Mediodía
en un paradero del centro de Punta Arenas. Zapatos mojados y un frío
que empieza a entumecer dolorosamente los pies. Los colectivos pasan
llenos y la aplicación Red Regional indica la pronta llegada de un
microbuses que no se ven por ninguna parte.
Claro,
la aplicación no sabe lo que es conducir lentamente en medio de calles
nevadas con conductores, muchos de ellos inexpertos u olvidados de ese
arte que es llevar un vehículo con delicadeza, sobre el nevado asfalto.
Una y otra vez, se equivoca en sus tiempos, aunque revisar los
teléfonos, alivia la ansiedad de quienes esperan en los paraderos.
Desde
la tarde del día anterior, los problemas de los recorridos fueron
severos. Las líneas 1 y 6V, lisa y llanamente, dejaron de correr durante
horas, se quejaron los vecinos. “Salimos del colegio, como a las 5 y
hasta las siete no pasaba ninguna micro. Según supimos, las micros no
podían subir y por eso suspendieron los recorridos”, dijo una estudiante
del Liceo Industrial que vive al sur de Punta Arenas, en Pueblos
Unidos.
En las primeras horas de ayer, las quejas contra las micros continuaban, en nuestras redes sociales.
Carolina
Gallardo escribió: “Vayan a las poblaciones. Subida Nelda Panicucci no
se puede transitar; Carlos Ibáñez, avenidas principales igual
intransitable, avenida Circunvalación lado sur, también”.
Karloncho
Pasman: “No hay locomoción en Bahía Wulaia. De Patagona hacia atrás,
pasa solo el 20. Queremos mas líneas por favor, más de 30 minutos
esperando. A ver si el seremi de Transportes hace las gestiones del caso
para dar solución a esta problemática.
Pero también hubo dardos contra los conductores.
Patricia Barría: “No faltan los que corren como locos”.
Carlos Asenjo: “Muy hermoso (la ciudad nevada), pero muy malo, porque después son las tragedias”.
También
nuestro móvil advirtió la falta de preparación de muchos conductores,
que tuvieron que dejar varados sus vehículos en la subida de Colón. Sus
neumáticos carecían de cadenas o siquiera el spray que se vende para
estos casos, en Recasur.
Abordamos
una micro repleta. Al lado, una mujer sube con una bandeja de huevos
que mantiene en alto junto a la puerta. Con cada parada, la bandeja se
bambolea, el conductor le hace una broma y ella no se queda atrás. Todos ríen. La micro avanza lento, cada parada parece un parto, pero al fin
llegamos a salvo a casa.