Las apuestas de Magallanes para esquivar la desaceleración económica

Una serie de llamadas matutinas sorprendieron a ejecutivos de Mina Invierno, LAN y de la Asociación de Salmonicultores de Magallanes. El martes de esta semana, cuando el Instituto Nacional de Estadísticas (INE) dio a conocer los resultados del crecimiento de la economía regional, el seremi del ramo, Paul Gnadt, llamó a diferentes personeros de los sectores que incidieron en los resultados que él mismo calificó como “positivos”.
Sólo horas antes, el INE publicaba el Indicador  de la Actividad Económica Regional (Inacer) para el tercer trimestre del año, entre los meses de julio y septiembre. En comparación con el resto del país, la región ostentaba un lugar privilegiado: fue la que más creció en el período, al comparar con 2013 (un 7,3%), y, además, la que mayor expansión mostró en lo que va de 2014 (9,2%).
“Esta es la estacionalidad más baja del año, en la que, generalmente, el empleo y la productividad tocan su punto más bajo”, sostuvo Gnadt. “Este trimestre debió ser más bajo y fue más alto”, sentenció.
Las cifras celebradas por la autoridad tenían, sin embargo, sus bemoles. En comparación con 2014, el crecimiento fue menor en esta pasada. El 9,3% acumulado en los primeros nueve meses de 2014 estaba lejos del 20,8% exhibido en 2013. Asimismo, el 7,2% de expansión medida durante el tercer trimestre se situaba por debajo del 12,3% registrado el año anterior.
Las noticias llegaban en un contexto en que, a nivel nacional, se hacía sentir la desaceleración. El mismo día que el Gobierno Regional de Magallanes se congratulaba por el desempeño económico, el Producto Interno Bruto (PIB) nacional mostraba su menor crecimiento en cinco años: un 0,8% en el tercer trimestre de 2014, en comparación con el año anterior. Acumulaba, con ello, una expansión de, apenas, 1,8% durante el año.
La desconexión entre las cifras nacionales y las regionales no son nuevas. La economía magallánica funciona a ritmo propio, según reconocen las autoridades y privados, pero también tiene sus falencias. Las apuestas de las autoridades y la industria buscan evitar que la ralentización del crecimiento económico, que comienza a sentirse en la zona más austral de Chile, se asiente en ella.

Construcción
La llamada de Gnadt a los privados tuvo que ver con la influencia que las respectivas industrias tuvieron en el resultado exhibido por la región. La industria del salmón fue la más destacada en el reporte del INE. También lo fue la minería del carbón. La sorpresa la dio el transporte aéreo, que, pese a que en invierno siempre muestra bajas, tuvo un alza entre septiembre y octubre.
En total, fueron siete los sectores que mostraron una variación positiva; uno –propiedad de la vivienda- no tuvo un cambio relevante y tres –el silvoagropecuario, el de comercio, restaurantes y hoteles y el de construcción- mostraron una baja en su actividad durante el tercer trimestre de 2014.
El más relevante de ellos, según reportó el INE, fue este último. El propio seremi Gnadt reconoce que, desde 2012, la intensidad de las operaciones en ese sector comenzó una tendencia a la baja. “Al final del Gobierno anterior, bajó la intensidad de la construcción, por el motivo que sea, no me corresponde emitir juicios”, sostiene la autoridad. “Nosotros hemos estado por debajo del ritmo esperado y la solicitud de la presidenta (Michelle Bachelet) y el intendente (Jorge Flies) es que ejecutemos la totalidad del presupuesto este año”.
La inversión de los dineros públicos cobra especial relevancia en una región como la de Magallanes, donde las inversiones públicas son el principal motor del sector. De acuerdo con datos de la Corporación de Bienes Capital (CBC), durante el segundo semestre de 2014, el Estado tiene proyectos de inversión por US$ 456 millones en la región, frente a
US$ 388 millones de caudales privados.
Por ello, la preocupación de la industria de la construcción local estaba principalmente en las inversiones anunciadas para la construcción de hospitales y el estancamiento en la implementación de viviendas.
Las primeras han visto grandes proyectos retrasados: el hospital de Porvenir estuvo a punto de quedar para 2016, pero, tras gestiones de autoridades locales, su construcción comenzaría dentro de los próximos meses. Para que eso se anunciara, tuvieron que pasar cinco meses de incertidumbre.
En el caso del Hospital de Puerto Williams, se espera la toma de razón por parte de Contraloría, pese a que su ejecución se esperaba para finales de 2013. El Hospital de Puerto Natales es el otro gran proyecto en cartera.
En el caso de la vivienda, el factor de retraso está en la lenta tramitación del nuevo Plano Regulador Comunal (PRC) de Punta Arenas, que también se encuentra en manos de Contraloría para su aprobación. Ello permitiría descomprimir los suelos de Magallanes, cuya escasez ha generado aumento de precios y estancamiento en los proyectos.
Una segunda apuesta es el convenio entre el Ministerio de Vivienda y Urbanismo (Minvu) y el Gobierno Regional (GORE) para la construcción de casas en la región. El 10 de noviembre pasado, en la discusión que concluiría con su aprobación, voces del Consejo Regional (CORE) destacaron que sería el hito más importante después del Plan de Zonas Extremas:
$ 160mil millones a invertir entre 2015 y 2020, en la construcción de 3.600 viviendas, además del acondicionamiento de otras y la reparación de barrios.
La industria celebró la noticia, pero mantuvo la cautela. “Es un muy buen proyecto en el papel, pero hay que ver cómo comenzamos a implementar las obras”, sostuvo el presidente de la Cámara Chilena de la Construcción (CChC) en Punta Arenas, Jan Gysling, quien también hizo hincapié en los efectos que la implementación del convenio traería al empleo en el sector. “La construcción de viviendas es más intensiva en términos de mano de obra que la de otras estructuras”, agregó el ejecutivo.
La ejecución de los hospitales y de las viviendas consideradas en el convenio Minvu-GORE vendrían a reanimar un sector alicaído; más aún, podrían tener una influencia fuerte en las cifras de crecimiento económico regional.

Minería
El establecimiento de Mina Invierno y la actividad económica que generó es uno de los principales motores del Inacer de los últimos años. Con unos US$ 500 millones de inversión proyectados, la empresa pretende, este año, casi doblar su producción: si en 2013 generó 2,4 millones de toneladas  de carbón, las expectativas para este año estaban cercanas a los 6 millones de toneladas.
La fuerza del impacto de la minería del carbón, no obstante, tiende también a la estabilización. Si la llegada de Mina Invierno fue seguida de rápidos índices de crecimiento económico, las industrias y autoridades locales reconocen que el efecto comenzará a decaer con el tiempo, pese al crecimiento de las operaciones de la empresa.
La minería del carbón en Magallanes es acompañada de la de hidrocarburos. La industria del gas y petróleo en la región ha visto un 2014 lleno de proyectos y promesas a futuro. Los más grandes inversores, ENAP y GeoPark, delinearon para este año ambiciosos planes de inversión y grandes proyectos de exploración y producción.
Pero eso no es todo: la mirada a futuro también contempla montos millonarios. Así lo confirma la revisión de los proyectos de inversión ingresados al Servicio de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) en la zona: durante el primer semestre de este año, los montos superan a los de cualquier otro año. La petrolera presentó proyectos por US$ 134 millones. GeoPark, por su parte, ingresó iniciativas que suman US$ 542 millones. En total, más de 50 prospectos para los próximos años.

Salmones
La industria salmonera ha sido la punta de lanza de las cifras de crecimiento regional en los últimos años, pero también ha pasado por situaciones complejas. La industria ha acusado la reducción paulatina de las áreas disponibles para las concesiones acuícolas; de acuerdo con la Asociación de Productores de Salmón y Trucha de Magallanes, las decisiones de Estado han generado que hoy esté disponible sólo el 20% del espacio original.
La más reciente de esas decisiones fue comunicada en agosto de este año, cuando el subsecretario de Pesca, Raúl Súnico, comunicó en Punta Arenas que el Gobierno denegaría 232 permisos de concesión acuícola en parques nacionales –ocho de los cuales están en Magallanes- y buscará trasladar 19 centros de cultivo existentes.
La forma de contrarrestar el efecto de esa decisión está, hoy, en manos del Gobierno Regional. El Instituto de Fomento Pesquero (IFOP) busca determinar las zonas disponibles y las cuotas de producción que se pueden instalar en cada una de ellas, un trabajo sobre el que hay presión: Magallanes es la única región que aún tiene espacio.
Al movimiento en las costas de la zona, se suman el de la compra y venta de activos en las salmoneras, que también ha visto un 2014 lleno de movimiento. Pesca Chile concretó este año la venta a Ager de la totalidad de sus activos en Magallanes, por US$ 45 millones.
En tanto, la filial Nova Austral fue vendida a la proveedora de alimentos Ewos, que pagó US$ 183 millones por las 28 concesiones correspondientes.

Otros sectores
La llamada del seremi Gnadt tras conocerse los resultados del Inacer a la gerencia local de LAN no fue azarosa. La autoridad celebraba que, por primera vez, el número de pasajeros aéreos presentó un aumento durante el invierno, lo que la autoridad atribuyó a los esfuerzos de difusión hechos por la empresa y la Municipalidad de Punta Arenas.
El GORE mira con esperanza las perspectivas del sector del turismo, cuyo repunte conllevaría mejoras en áreas como el comercio, restaurantes y hoteles y el transporte, entre otros

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