Las palabras de Juan Contreras estremecen. Cuenta que sus hijas han crecido viéndolo tras las rejas. “Esa imagen que tienen de su papá la quiero cambiar”. Él es uno de los 14 internos de la cárcel de Punta Arenas que ayer recibieron su certificación de instaladores de Caldera, otorgada por el Sence. Un título obtenido luego de aprobar las 150 horas teóricas y practicas que exige el programa +R, destinado a facilitar su inserción social.
El seremi de Justicia, Fabián Mella comentó: “esto es un tremendo paso para cada uno de los internos que fueron parte de este curso… Una persona que no se reinserta, probablemente mañana volverá a delinquir. Necesitamos reinserción y este programa busca precisamente eso, reinserción social y laboral”.
El capitán Luis Suazo, alcaide (s) del Centro Penitenciario de Punta Arenas, valoró la oportunidad entregada a los internos. “Para nosotros, siempre es un agrado entregar herramientas a los que se encuentran privados de libertad para que en un futuro próximo puedan insertarse de manera positiva en la sociedad”.
El deseo de un nuevo futuro
Juan Contreras cumple una condena de 15 años y ha cumplido diez. “Todo lo que nos han enseñado depende ahora de nosotros, si tomamos las herramientas que nos dieron y la ocupo en querer olvidarme de mi pasado, es fundamental. Mi condena me ha privado de disfrutar de mis hijas de 12 años, las cuales toda su vida me han visto tras las rejas. Esa imagen que tienen de su papá yo la quiero cambiar, quiero hacer bien las cosas; sé que cometí un crimen por el cual estoy pagando, soy ser humano, cometí un error, pero también tengo la posibilidad de mejorarlo, de ser mejor y poder demostrar a mi familia y a mis hijas que puedo ser alguien en la vida, duele el verlas crecer estando aquí, lejos de ellas por un error que cometí y que asumo como tal. Gracias a la gente del Sence y a los profesores que nos tuvieron paciencia en enseñarnos, ahora queda en nosotros, también dar las gracias a la empresa que me otorgo un contrato para comenzar a trabajar en lo que aprendí”, comentó Contreras.
Otro de los participantes del curso fue Hernán Herrera. “Conocí de este programa por la televisión, escuché experiencias de internos de otros penales y cuando nos ofrecieron ser parte, me interesó mucho. Soy uno de los que aprobé el curso, lo cual es muy enriquecedor para mí y también para mis compañeros. Esto nos hizo ver otras capacidades que también tenemos como persona, sabemos que no todo es color de rosa, que hay un cierto rechazo hacia nosotros por los errores que hemos cometido y esta es una manera de reinsertarnos. Nuestro primer problema siempre ha sido tener antecedentes, pero me di cuenta que capacitándome puedo ser alguien, tengo mi familia que es grande y esto para mí ha sido enriquecedor. Saber que me necesitan, que necesitan que haga las cosas bien, que no haga más daño porque ya hay mucho; ya no quiero ser parte de eso, quiero reconstruirme, ayudarme a mí mismo y con eso, también ayudaré a mi familia, ellos me apoyan y me entienden, solo puedo agradecer a todos quienes me apoyaron, los profesores, compañeros, gendarmería y cada una de las personas que estuvieron con nosotros. Puedo cambiar y con esto podré demostrarlo para así poder cuidar a mi familia como se lo merecen”, comentó emocionado.