Eran
cerca de las 14 horas e ingresaban raudamente las cerca de 10 mil dosis
de la vacuna contra el Covid-19 al Hospital Clínico Magallanes, allí
nerviosa esperaba Vanesa Santibáñez, quien a los pocos minutos se
transformaría en la primera funcionaria de salud y la primera persona en
recibir la primera dosis de la vacuna una jornada en la que ella
denominó como “el inicio del fin de la pandemia”.
“Nos
preguntaron a todo el personal de salud, médicos, tens, enfermeras,
absolutamente a todos, entonces cuando me ofrecieron vacunarme, recordé
todo lo que había pasado en septiembre cuando me contagié y dije al tiro
que sí, que quería vacunarme y mis jefas me dijeron que si podía
entregar mi testimonio porque fui una de las funcionarias que estuvo en
más riesgo hasta ese entonces, en riesgo de haberme expuesto al
contagio, obviamente dije que sí, que no tenía ningún problema, pero
jamás pensé que sería la primera en ser vacunada en la región”, expresó
Santibañez.
La
tens agregó que “cuando me vacunaron mi corazón latía a mil, estaba muy
contenta y esperanzada, porque en ese momento nuestro trabajo era muy
crítico, era constante, teníamos que estar full concentrados en nuestro
trabajo, era mucha carga laboral hasta ahora”.
Ya
pasado un año de aquel 25 de diciembre, Vanesa aún no logra comprender
“cómo existe gente que no quiera ser parte del proceso de vacunación,
aún hay gente que no le toma el peso a la situación de la vacunación,
fuimos el primer país en Sudamérica en empezar este proceso, es
gratuito, en otros lados ni si quiera tienen la posibilidad de acceder a
una vacuna y acá aún hay personas que no le toman el peso a esto, no
entiendo cómo aún hay personas que no se quieren vacunar y eso de verdad
es triste, las personas no entienden que si se enferman y no están
vacunados se pueden agravar y ahí va a ser tarde para ellos”.
Santibañez, a parte de ser la primera persona en la región en recibir la vacuna contra el Covid-19, también debió enfrentar la enfermedad meses anteriores a la inoculación.
“Fue
una etapa muy difícil para mí, daba tres pasos o intentaba subir alguna
escalera y ya me cansaba, el ahogo era constante, tenía mucha angustia,
porque yo me contagie estando en el Hospital, trabajando en el Hospital
y mi angustia era si había contagiado o no a mis papás, uno se
sacrificaba en un lado y también estaba este riesgo de contagiar a la
gente de la casa”.
En
esas líneas envía un mensaje a la comunidad: “Quiero hacer un llamado a
toda la gente a que se vacune, que se pongan el esquema completo,
porque nadie asegura que si se enferman haya una cama crítica para
atenderlos, deben hacerlo por ellos y por su familia, no sean egoístas,
al no querer vacunarse es una idea egoísta y que pone en riesgo a la
familia, amigos y la comunidad”