Diversas
han sido las reacciones que ha generado a nivel nacional la votación
del proyecto de Ley de Identidad de Género, que el martes sorteó uno de
sus trámites más cruciales en el Congreso, siendo votada y aprobada por
26 votos a favor y 14 en contra en el Senado.
Fueron
cinco largos años de tramitación, en que la discusión principal
consistía en la edad necesaria para realizar un cambio de sexo.
El
proyecto de la oposición incluía a los niños y niñas transgénero, en
cambio el impulsado por el Ejecutivo contempla un procedimiento de
cambio de sexo registral para adolescentes de entre 14 a 18 años y
adultos.
A
nivel regional, Patricia Mackenney, seremi del Ministerio Nacional de
la Mujer y Equidad de Género (Sernameg), opinó que lo sucedido el martes
está muy bien, “lo que se ha aprobado en el Senado va en la dirección
correcta”.
Y
agregó que “este es un proyecto delicado, complejo, pero nos alegramos
que la propuesta del Ejecutivo haya sido aprobada. La ley no solo tiene
que reconocer la identidad de género de las personas, sino que también
dar una solución”.
La
Cámara Alta aprobó la posibilidad de que los mayores de edad y los
menores de 18 años y mayores de 14 años puedan cambiar su sexo
registral, en este último caso a través de un procedimiento judicial y
con la autorización de los padres o al menos de uno de ellos.
Por falta
de quórum, y en votación de 22 votos a favor y 18 en contra, no se
aprobó incluir a los menores de 14 años dentro de la Ley de Identidad de
Género.