Hace poco más de una semana, el día 25 de junio, los familiares de María Marta Vargas Ruiz se encontraron en el cementerio de Puerto Natales para rendir homenaje a la memoria de quien sufriera, de acuerdo con lo denunciado en su oportunidad, “un trato inhumano” cuando se produjo su traslado al hospital de Punta Arenas, dado el grave estado de salud que la mantenía internada en el centro asistencial natalino.
Pese al tiempo transcurrido, los familiares viven la diaria congoja por la irreparable pérdida que ellos atribuyen a la negligencia y a la criticable coordinación del personal del SAMU de Puerto Natales.
Estas actitudes, dijeron en su oportunidad, agravaron en forma notable el ya complicado estado de salud de María Marta Vargas, aquejada de “lupus” y un linfoma, que la mantenían internada en el centro asistencial de la capital de Última Esperanza.
En esa situación, se decidió que el lunes 6 de junio del año pasado, fuera trasladada en la ambulancia del mismo hospital hacia el hospital de Punta Arenas.
Al llegar a su destino clínico, se le informó que debería retornar a Puerto Natales porque no se había solicitado cama para ella por parte de los funcionarios encargados de esa tarea.
La paciente debió regresar al hospital de Natales, fue reinternada y, al día siguiente, la ambulancia partió, poco antes del mediodía, hacia Punta Arenas, llevándola sentada, con el camisón del hospital, con pantuflas y apenas cubierta con una parka que ella misma, trabajosamente, logró ponerse a medias y sin ayuda de funcionario alguno, declaró la familia posteriormente.
Más aún, su esposo, Juan Barría Segovia, ni siquiera tuvo tiempo de acomodarle el poco abrigo y apenas despedirse de su esposa ante la premura de los funcionarios de la misma ambulancia por partir hacia el centro asistencial de la capital regional, en el cual, finalmente, la paciente quedó internada.
Pocos días después, María Marta Vargas falleció, víctima de una insuficiencia respiratoria, según lo estableció el certificado de defunción pertinente, dolencia mortal que los familiares atribuyeron a la falta de abrigo suficiente durante los viajes de ida y vuelta en ambulancia.
La familia presentó una denuncia ante el director del nosocomio natalino, Juan Carlos Mancilla Gómez, quien, junto con expresar sus disculpas por los hechos acontecidos, informó al Servicio de Salud Magallanes, el cual, a su vez, ordenó un sumario que, finalmente, aplicó medidas administrativas a tres funcionarios del SAMU de Puerto Natales, una enfermera, jefa del SAMU, un chofer y un paramédico, cuyos nombres no fueron dados a conocer a los denunciantes.
La familia de la fallecida paciente natalina, después del funeral, se reunió y analizaron iniciar acciones legales por negligencia con causa de muerte contra todos quienes resultaran responsables del trágico hecho.
Sin embargo, al no lograr un acuerdo total y debido a la carencia de medios económicos para iniciar esas acciones ante la justicia, el lamentable hecho quedó en statu quo hasta que esa situación sea superada o haya un desestimiento definitivo, lo cual no está definido en términos absolutos.
Mientras tanto, en la Fiscalía de Puerto Natales, a lo menos otra familia que, según ellos han sido víctimas de negligencias hospitalarias, esperan que sus denuncias sean investigadas a fondo y se establezcan responsabilidades si las hubiera y se haga una anhelada justicia para con ellos.
Uno de esos casos fue protagonizado por un pequeño párvulo, de unos cinco años, cuyo deceso se produjo al cabo de una serie de atenciones solicitadas por sus padres en los servicios de urgencia del hospital de Puerto Natales y que resultaron insuficientes para mantener con vida al pequeño.