A su arribo a la
Base Aérea Chabunco, el paisaje absolutamente nevado fue la primera postal
que recibieron a padres, madres hermanos y tíos en
Magallanes, quienes con asombro y alegría sumaron una emoción más a este
esperado viaje tal como lo señaló uno el padre de uno de los juramentados,
Mario Ovalle, quien expresó que “ha sido
una experiencia única, primero porque con mi señora nunca habíamos volado y fue
un vuelo espectacular, y por otro lado poder ver a nuestro hijo y acompañarlo
en esta ceremonia tan importante, en un lugar tan lejano, ha sido realmente un
sueño”.
Tras la ceremonia
del Juramento a la Bandera, pudo concretarse el tan anhelado abrazo que por
meses fue postergado para, posterior a ello, compartir un almuerzo, visitar las
dependencias que acogen a sus hijos.
Inmediatamente a
su llegada, los familiares fueron trasladados hasta uno de los hangares de la
unidad donde sus hijos militares esperaban el solemne Juramento a la Bandera
que, con ojos llorosos y llenos de orgullo, fue apreciado por cada uno de
ellos.
Por su parte, la
madre de uno de los soldados, Pamela Zuñiga, manifestó que “me siento
tremendamente orgulloso de mi hijo porque cumplió el sueño de estar en la
Fuerza Aérea, por eso acompañarlo y verlo después de tantos meses ha sido un
momento de mucha felicidad”.