Para cientos de pasajeros de los vuelos de Latam y DAP, especialmente, las últimas horas en el Aeropuerto Presidente Carlos Ibáñez del Campo de Punta Arenas se tornaron especialmente dramáticas. La tarde del lunes, una espesa niebla se asentó a 60 metros sobre la pista, situación que obligó a cancelar, reprogramar e, incluso, desviar cuatro vuelos de Latam, entre Santiago y Punta Arenas, y dos de DAP, entre la capital de Magallanes y Porvenir.
Ayer, con sus rostros cansados y repletos de bolsos a su alrededor, decenas de ellos esperaban con ansiedad saber la posibilidad de embarcar. Afortunadamente, las condiciones climáticas mejoraron, como estaba pronosticado, a contar de las seis de la mañana y ello permitió que la mayoría pudiera abandonar las tierras australes rumbo a sus destinos y hogares.
Testimonios
Uno de los más agotados, era ayer Cristián Díaz, quien debía abordar un vuelo a Santiago a las 23.15 del lunes. No pudo ser y debió quedarse hasta hoy, cuando un nuevo avión despegó a las 13.15 horas. “Desde anoche que estoy varado aquí. No tengo donde alojarme y perdí varios vuelos que esperaba me llevaran desde Punta Arenas hasta Cuzco, pasando por Santiago y Lima. Lo malo es que me esperaba que pudieran siquiera pagarme un hospedaje o, al menos, algo de comer, pero nada de eso”.
Díaz ya había perdido un vuelo desde Puerto Montt a Punta Arenas, con pasaje y todo, pues el paro de Chiloé le impidió cruzar a tiempo el canal de Chacao. “¿Qué querían, que nadara?”, se quejaba.
Un poco más allá, Isabel Carmona y su esposo Daniel Guerrero, también lucían demacrados tras una noche de insomnio. “Veníamos de Natales y quedamos a la deriva anoche aquí. Tuvimos que dormir en el aeropuerto y lo peor, es que no tenemos certeza que vamos a poder abordar”, afirmó. Ello porque su vuelo fue reprogramado para ayer a las 18 horas. “Y todo indica que a esa hora la niebla va a volver, por lo que escuché de los reportes meteorológicos”, comentó con una mezcla de pesimismo y ansiedad.
Igualmente ansiosa, lucía ayer la estudiante estadounidense Paula Bish. “Tenía certamen en la universidad para hoy. No he podido contactarme con ellos para avisarles lo que estoy pasando aquí”, explicó.
Junto a ella, Miguel Ángel Hernández, estudiante mexicano, se lamentaba. “Cuando eres estudiante no tienes el dinero para andar para allá y para acá en taxi. Comer acá es caro y casi no nos queda para comer. Si no es por un colega tuyo que ayer nos llevó a un hostal, sería peor”.
Finalmente, Antonio Jarufe, se lamentaba. “Tenía una reunión de negocios muy importante en La Serena y no voy a llegar. Espero no perder el cliente”, afirmó.