“Los maximalismos destruyen instituciones”

En
octubre, Carlos Odebret cumple un año al frente de la Asociación de
Salmonicultores de Magallanes, en momentos muy difíciles… y que se
harían aún más, tras el estallido social y la pandemia.

Sin
embargo, casi un año después, la acuicultura es hoy el principal motor
de desarrollo de Magallanes, aunque admite que el diálogo y las
confianzas todavía tienen camino por recorrer.

– Ha enfrentado momentos complicados este año…

“Me
tocó asumir la sucesión en un período complicada, teníamos el caso de
Nova Austral que fue muy bullado y que significó un cambio en la
estructura de nuestro gremio”.

– Bastante profundo…

“Bien
profundo, también repensar y analizar cómo el gremio enfrenta y
administra un futuro importante desde el punto de vista de las
inversiones y el crecimiento. Con el nuevo directorio, establecimos una
mirada que busca consolidar el desarrollo del salmón en la industria de
Magallanes y para ello lo fundamental fue retomar el rumbo. Pero también
ha sido un reto atractivo para una industria que tiene una promesa en
Magallanes por una parte tener una acuicultura sostenible que genere
empleo a los magallánicos, se asiente en la región y piense en los
próximos 50 años”.

– ¿Y esto se está consiguiendo, si pensamos en este último año?

“Tenemos
una producción de salmones con 52 centros de cultivo operando, 32 de
ellos están activos y otros están cosechando. Eso significó una
actividad más intensa respecto del año pasado y ese año, más intensa que
el anterior, así que tenemos una industria que, en términos
productivos, está creciendo gradualmente. Al mismo tiempo, hay
resultados sanitarios bastante buenos: las mortalidades de la Región de
Magallanes, en términos del volumen total de peces que se mueren con
respecto al total de cosechas, no alcanza al 10%. Sanitariamente, es muy
bueno y también con tamaños relativamente grandes y se está alcanzando
antes de lo presupuestado, así que sanitariame
nte y productivamente se han visto resultados bastante positivos”.

-¿Y el valor agregado?

“Hay
una tendencia a cerrar el procesamiento completo en la región. Es así
que se está construyendo dos plantas de proceso: “Entrevientos” en Punta
Arenas con una inversión de US$ 50 millones y genera empleo directo
para 380 personas. Y luego está la planta de procesos de Australis en
Puerto Demaistre que hoy está en construcción y se espera que en el
segundo semestre de 2021, emplee a 400 personas en Puerto Natales, luego
de una inversión de US$70 millones. Ese proceso es una apuesta de la
industria confiando el desarrollo, lo que traerá la generación de
proveedores y otros actores y eso va generando un cluster que en u
n escenario como el actual, dinamiza la economía.

– Se ha dicho que la acuicultura es el principal actor económico regional. ¿Qué porcentaje del PIB regional genera?

“Del orden del 20% del PIB, pero los análisis del PIB están muy separados en el tiempo, ese PIB es de 2016, así que la cifra final puede variar”

– ¿Es la acuicultura la principal actividad económica de la región?

“Puede
ser pero ése no es el foco. Nosotros somos una parte de la canasta de
productos que tiene Magallanes. Hay algunas que están más dinámicas que
otras y en este caso la nuestra es una actividad dinámica, esperamos
ser uno más entre los múltiples actores de la región”.

– Pero es el principal actor regional

“Sí, pero por situaciones coyunturales.
El turismo coyunturalmente está pasando un mal rato, pero esperamos que
sea algo momentáneo y no estructural. En el caso del salmón también
estamos viviendo nuestra propia crisis de la pandemia, pues los precios
han bajado. Pero también creemos que es algo coyuntural. Esperamos que
en 2021, una vez se tenga la vacuna, se pueda reactivar la demanda en
los restaurantes y eso reactive el consumo internacional y lo mismo que
en otras actividades”.

– En Magallanes, la exportaciones acuícolas casi no han bajado.

“Los ciclos son largos. Cuando te comes un salmón ese salmón
fue ova hace unos 28 meses o algo así. Los peces que hoy se cosechan
son peces que vienen en proceso que no se ha detenido y así el empleo se
ha mantenido, aún en pandemia. Los peces que se consumen
hoy vienen más atrás del conflicto social, incluso”.

– ¿Y qué viene para adelante?

“Eso
ya es otra conversación. Hay una actividad que se mantiene dinámica,
que genera empleo a tres mil 500 personas de manera directa en la
región, de esas tres mil son magallánicos o viven en la Región de
Magallanes.

– Hace un año había un discurso bastante duro en contra de la actividad acuícola, incluso a nivel parlamentario. ¿Ve un cambio ?

“No
lo sé, pero lo relevante es tener presentes las preocupaciones de la
comunidad respecto de la comunidad y tratar de abordar eso de manera
preventiva y evitando que tengamos incidentes. Pero también es necesario
que las personas tengan buena información.

– Algún ejemplo

“Se
dice que la acuicultura ocupa un gran territorio regional lo que no es
cierto y nuestra actividad ocupa sólo un 0,047% del territorio de la
Reserva
Kawésqar, es decir, nuestro impacto es marginal.

– El presidente de la CPC Magallanes se opuso a la creación del Parque Kawesqar. ¿Cómo ven ese tema?

“La
Presidenta (Michelle) Bachelet creó la red de parques de la Patagonia
para aumentar los niveles de protección de algunas áreas. Dentro de ese
marco, la Reserva Forestal Alacalufe se dividió en el Parque Nacional
Kawésqar y la reserva del mismo nombre que incluye la parte marítima.
Eso se hizo así porque no había claridad de qué es lo que se quería
proteger y por eso se decidió abordar el tema a nivel de reserva lo que
permite el desarrollo de actividades económicas en la medida que no
impacte el objeto de protección. Cuando un grupo de ONG preguntó a
Contraloría si era posible que operen las salmoneras, ésta dijo que sí,
porque el nivel de protección es inferior al parque. En la región h
ay
120 concesiones que compiten para alcanzar 30 puntos de concesión
nuevos. Eso significaría que en la región tendríamos del orden de 160 a
170 concesiones otorgadas, un 15% del total nacional en una región muy
vasta como Magallanes. No sólo desde el punto de vista del derecho se
permite la actividad acuícola, sino también de la compatibilidad de la
actividad respecto del objeto de protección que existe… Aquí es
fundamental el diálogo y la ciencia. Si no hay
ciencia, es clave poder investigar o estudiar.

– No cree que se debe eliminar el Parque Kawésqar…

“Lo que es clave es encontrar criterios de compatibilidad entre las distintas actividades. Si tenemos
el 0,047% de la reserva, no veo el problema… Ahora, la gran pregunta
es cómo logramos que las distintas actividades que pueden ser múltiples
no impidan su desarrollo producto de la protección del 100% del
territorio. Como se hace para que las personas puedan tener
oportunidades. Uno no puede definir a priori para dónde quiere uno que
vaya la región y definirlo para siempre”.

– ¿Ésa es la idea de una estrategia de desarrollo regional?

“Uno
tiende a pensar que así va a ser para adelante y todo lo otro va a
competir conmigo y eso no es así. ¿Qué pasa con el cambio tecnológico?,
no hay que quedarse con una idea de desarrollo o de no querer el
desarrollo a secas”.

– Se están dando pasos en ese sentido o siguen las trincheras.

“Lamentablemente, en el escenario
actual, los maximalismos están muy instalados, esto de extremar las
posiciones es un error. Lo lógico es que uno se pueda abrir y el debate
pueda ser más amplio. Por supuesto que se tiene que proteger la región y
su patrimonio prístino, pero no por ello no puede existir lo otro y
para eso se ha diseñado la institucionalidad ambiental. Los maximalismos
destruyen las instituciones. La clave es que el diseño del desarrollo
tiene que incluir a los distintos actores, sin excluir a nadie, por
supuesto cumpliendo las regulaciones, analizando los impactos, evaluando
su desarrollo en el tiempo, incorporando las nuevas tecnologías y todo
lo que corresponda”.

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