De entrada, Jorge Quiroz, doctor en Economía y director de la Sociedad Nacional de Agricultura
(SNA, nos entrega un dato revelador. “Chile hoy tiene una inversión
absoluta igual a la de hace 10 años y la inversión junto con la
productividad determinan el producto y este tampoco ha crecido, en la
práctica”.
Las
palabras de Quiroz, nos remiten a un fenómeno de larga data que ya
antes venía golpeando a la economía nacional, como era la caída en la
productividad total de factores. Hace más de una década, el economista
Paul Fontaine lo explicaba así. “Antes tú ponías una constructora, te
ponías a hacer casas y tenías los mejores suelos para construir. Ahora,
esos suelos están ya ocupados, los sueldos son más caros y tienes que
irte a construir a suelos mucho peores, orillas de ríos o que requieren
de estudios de título muy costosos y eso repercute mucho en la ganancia
que vas a tener”. Por esos años, y de ahí el ejemplo de Fontaine, muchas
constructoras importantes en el país hace mucho habían quebrado.
A
esas palabras, siguió la reforma tributaria de Michelle Bachelet, mucho
más tímida que la actual, que elevó la carga de impuestos a las
empresas con la promesa de una mayor recaudación… pero solo obtuvo un
décimo de lo prometido.
Desde entonces, tampoco el crecimiento ha logrado recuperarse.
De ahí, que las reformas tributarias, aunque atractivas a los ojos del electorado, no son la panacea prometida, menos ahora.
Quiroz
agrega, respecto de la reforma actual: “Estamos con una capacidad de
crecimiento igual que hace diez años y lo que necesitamos es inversión
urgente y eso necesita un ambiente propicio, pero lo que tenemos es
incertidumbre política, falta de seguridad con el estado de derecho y
ahora esta reforma que, tal como está planteada no conversa con las
necesidades urgentes de crecimiento del país”.
En
lo concreto, el economista explica que “Una empresa en bolsa, que está
en el tramo más alto de la riqueza, si le aplica el impuesto propuesto
de un 1,8%, el Estado se va a llevar el 70% de lo que renta el proyecto, sus utilidades, y eso no conversa con la inversión”.
En la agricultura,
una de las actividades importantes de la economía regional, el efecto
es el mismo. “Los proyectos agrícolas rinden muy poco y el retorno se
recibe recién a los 20 años, porque el campo gana en riqueza por la
plusvalía, la inversión en suelos y otros factores, es como una acción
que no tiene casi dividendos, pero que al final, vale más. Si usted le
pone impuesto a la riqueza, ese último tramo cuando el proyecto se hace
rentable ahora se lo quitan”.
Quiroz
teme que el efecto práctico de esta reforma no sea solo que los más
ricos se quieran cambiar de domicilio, “sino también que aquellos que
sigan acá van a tener muy poco incentivo para invertir. Lo mismo pasa en
el sector minero y cuando uno calcula pagará un proyecto, ¿qué será
mejor, hacerlo aquí o en Canadá y Australia, que son países mucho más
seguros y tendrán ahora tasas de impuestos mucho menores?”.
-¿Y la comparación con la OCDE, que tanto se menciona?
“Hay
que tener mucho cuidado con esas comparaciones con la OCDE, si miras
los datos de la OCDE tienen muchas fluctuaciones. Países mucho más ricos
que Chile como Irlanda tienen una carga tributaria igual a la de Chile.
En Chile, el problema es que el Estado tiene muchas funciones sociales
que cumplir, pero hay cosas que si no las hace el Estado, no las hace
nadie y en eso el Estado está fallando. En el norte, asaltan camiones
con cobre, resguardados por guardias de seguridad. Hace poco, se asaltó
un tren con cátodos de cobre. Un país minero donde se asalta un tren a
plena luz del día, no es un país que atraiga al inversionista”.
Su
conclusión es que se está tratando de mejorar una distribución de
ingresos por la vía de impuestos más que de gasto y, por lo tanto, “va a
ser una reforma muy compleja para Chile y requiere que se converse y
discuta muy en profundidad, porque hay muchas cosas que conversar y
recalibrar”.
CORREA
El
economista magallánico Manuel José Correa comenta, al respecto, “El
gobierno presentó su propuesta de reforma tributaria, siendo la tercera
en los últimos 10 años. Recordemos que la RT de Bachelet no alcanzó los
objetivos al recaudar mucho menos de lo esperado, la plata se gastó en
contratación de empleados públicos y generó desconcertantes enredos
contables para las empresas. Como resultado, tuvimos una caída de la
inversión los 4 años de su gobierno y un crecimiento económico
vegetativo. Todos los aspectos de la reforma presentada por el gobierno
de Boric deben ser discutidos técnicamente en el parlamento. Sin
embargo, debemos hacernos la pregunta: Para qué el gobierno quiere
recaudar otros 4,2 puntos del PIB, es decir unos USD12500 millones? Muy
simple. El gobierno de Boric requiere financiar su programa de múltiples
e irresponsables promesas de campaña. Pero usted señor o señora, ¿le
pasaría plata de su bolsillo a quién lo malgasta? Seguro que no. El Estado ha demostrado ser un mal gestor que no cumple con sus compromisos”.
“Por
ejemplo, son millones de chilenos que no pueden estar tranquilos en sus
casas y menos en la calle por causa de la delincuencia, narcotráfico y
terrorismo. Las listas de espera en salud no disminuyen. El propio Banco
Interamericano de Desarrollo planteó que el Estado desperdicia más de
USD5.000 millones (40% de lo que pretende recaudar la reforma) y sabemos
que el 60% de los programas sociales están mal evaluados. Lo que el
ciudadano debe exigir antes que el gobierno le meta la mano en el
bolsillo es que Estado se apriete el pantalón, se ponga en forma y
empiece a bien utilizar los recursos. El ciudadano debe cuestionar si
esta reforma tributaria es: 1. Justa (los que ganan más pagan más), 2.
Recaudará lo que se espera, 3. Si fomentará la inversión, porque sin
inversión no hay ni crecimiento, ni empleo, ni mejoras salariales. Creo
que tenemos antecedentes para desconfiar seriamente”.
JUAN LUIS OYARZO
El
economista magallánico Juan Luis Oyarzo valora este esfuerzo de mayor
recaudación fiscal, el cual considera necesario, pero teme porque sus
resultados no sean los esperados, dado el difícil escenario
internacional.
“Como
cualquiera reforma tributaria, el objetivo es mejorar la recaudación
fiscal y con esto nos referimos a los impuestos que es la principal
fuente de ingreso que tiene el Estado”, indicó.
“Esta
reforma en particular es bastante ambiciosa en comparación a otras
como, por ejemplo, la de la Presidenta Michelle Bachelet que pretendía
la recaudación de 3 puntos del PIB para el financiamiento de una
educación gratuita que fue uno de sus principales compromisos de
campaña. En esta ocasión el Presidente Gabriel Boric pretende ir algo
más allá y llegar a una recaudación de 4,3 puntos del PIB en sus cuatro
años de gobierno”.
Agrega
que “es una meta ambiciosa, en especial, porque el PIB es una variable
que depende de muchos factores internos y externos que llevan a generar
una incertidumbre económica. En palabras simples, no tenemos certeza de
cuanto podría crecer el país (PIB) lo que lleva a desconocer también
cuanto se podrá recaudar en valores absolutos. Esto le ocurrió a la
Presidenta Bachelet que pretendía recaudar con su reforma U$ 8.200
millones de dólares, no obstante, la tasa de crecimiento de su gobierno
se desplomó llevando a que los anhelados 3 puntos de recaudación cayeran
a sólo 0,3 puntos del PIB”.
“Es
con esto, que se corre un riesgo importante con esta reforma ya que en
este escenario complejo a nivel internacional se podría frenar la
inversión, generando un incremento mayor de la inflación y deteriorando
los empleos. Pero, por otro lado, la reforma pretende generar justicia
redistributiva, en especial, porque nuestro país se encuentra muy
alejado de la carga obligatoria de los países de la OCDE que en promedio llegan a un 34,7%, mientras que Chile tan sólo llega a un 27%”.
Ahora
bien, añade, “la pregunta crucial se relaciona más bien con el momento
de aplicación de esta reforma, ya que en la actualidad nuestro país
enfrenta un escenario negativo en cuanto a crecimiento y con una
inflación que afecta de manera transversal -pero más a los sectores
vulnerables-, de tal manera, que el momento de esta reforma, es el que
podemos llegar a cuestionar y que de seguro será uno de los temas de
discusión en el congreso”.
“Una
reforma de estas características puede ser anulada si el país no
entrega estabilidad para la inversión. Asimismo, se espera que ante el
esfuerzo que debe realizar la sociedad para contribuir en elevar la
progresividad
del sistema tributario, exista el mismo entusiasmo para que los altos
cargos del estado contribuyan activamente en rebajar sus ingresos y
estar a la altura de las posiciones que ostentan”.
GOBIERNO
A
su vez, el seremi de Hacienda, Christian Gallardo, en cambio, defiende
la propuesta del Gobierno y enfatiza que el Ejecutivo está abierto al
diálogo, para mejorar sus propuestas.
Según
explica, “la Reforma Tributaria se estructura en torno a cuatro
iniciativas legislativas, dos de las cuales se presentarán al Congreso
durante hoy (Miércoles), mientras que las restantes se concretarán en el
cuarto trimestre”.
Las
dos primeras se refieren a un proyecto de ley que incorpora cambios al
Impuesto a la Renta, incorpora un Impuesto a la riqueza, limita
exenciones e introduce medidas contra a elusión y evasión fiscal. El
segundo componente corresponde a un paquete de indicaciones que se
introducirán al proyecto de ley sobre Royalty minero que se tramita
actualmente en el Senado.
Gallardo
indicó que la Reforma Tributaria “busca avanzar en equidad y justicia
tributaria para todos los contribuyentes y, asimismo, financiar otras
reformas estructurales que amplían los derechos sociales, como salud,
pensiones y ampliación del sistema nacional de cuidados y fomentar el
desarrollo productivo y regional.”
Agregó,
que una de las principales medidas que considera la iniciativa es que
“una parte importante de los nuevos recursos que capte la reforma, vaya a
las regiones, sumándose a las actuales fuentes de financiamiento”.
El
seremi indica que “entendemos y estamos claros que una reforma
tributaria no tendrá una discusión fácil en el parlamento, siempre
existirán muchos antecedentes que aportar, factores que ponderar y
diferentes puntos de vista que incorporar. Como Ministerio de Hacienda,
estamos preparados para eso, pero no sólo para explicar nuestros
proyectos, sino también para escuchar lo que tengan que plantear los
parlamentarios”.
IMPUESTOS VERDES
Una
de las mayores novedades sobre la materia son los impuestos verdes, que
todo indica, serían enviados al Congreso como proyecto de ley, durante
el segundo semestre.
Al
respecto, el geólogo y doctor en Ciencias Nelson Muñoz, sostuvo que es
esencial para el futuro de la descarbonización del planeta, ante el
cambio climático, la aplicación de impuestos verdes, pues solo de esta
forma serán competitivos los combustibles carbono neutrales que están en
desarrollo. “Hoy, a los precios actuales del petróleo, construir una
planta de amoníaco -un combustible carbono neutral- es igual o incluso
más barato que una planta de petróleo, pero eso va a cambiar en uno o
dos años, por ese es vital recurrir a los impuestos verdes”.
Carlos
Estrada, director nacional de la Confederación Nacional del Transporte
de Carga, en cambio, recuerda que los transportistas deben pagar hoy
tres impuestos diferentes como son IVA, permiso de circulación y peajes,
a lo que se sumaría ahora un impuesto verde al diésel.
La consecuencia de ello, es que ese impuesto deberá ser traspasado en mayores costos para la población.
Por
lo tanto, el dirigente manifestó su profunda preocupación por el
impacto que tendrá en la población la aplicación de impuestos verdes a
los combustibles, los cuales ya representan una pesada carga tributaria
para la población y que repercute duramente en su calidad de vida. “Si
gravas el diésel estás gravando todo lo que la población consume, porque
absolutamente todo lo que se transporta, incluso en sus alternativas
como sería por vía aérea, terrestre usando el tren o marítima, en su
última milla, tiene que ser transportado por camión”.
El
debate está abierto y está claro que lo que, finalmente decida el
Congreso en los próximos meses, dirá mucho acerca del futuro del país,
tal y como ha ocurrido en las anteriores reformas, pero ahora en un
escenario más difícil.