Lucha contra el uso de bolsas plásticas partió en Puerto Williams

La comunidad de la capital de la comuna de Cabo de Hornos puede estar orgullosa de que una iniciativa suya, calificada como pionera, se haya extendido por diversas comunas de la región y del país.
Y no se trata de una iniciativa no menor, porque la eliminación del uso de bolsas plásticas en el comercio ha sido un aporte significativo a la protección del medio ambiente tanto en las orillas del Canal Beagle, como en Punta Arenas o en Puerto Natales.
Desde diciembre del año 2013, en Puerto Williams dejaron de usarse las bolsas plásticas, por una decisión de la comunidad entera, encabezada por la Municipalidad de Cabo de Hornos, sus comerciantes y sus usuarios, lo cual se plasmó en la respectiva ordenanza que estuvo contenida en el Decreto Alcaldicio 1033, con la firma de Pamela Tapia, entonces máxima autoridad comunal.
Por estos días, tanto en esa apartada localidad como en las inmediaciones de la capital regional y de Puerto Natales, ya no se aprecia el triste espectáculo de las bolsas plásticas colgando de alambrados, postes del alumbrado público o en medio de esteros, lagunas y ríos, incluso, al interior de reservas y parques nacionales.
Los turistas, chilenos y extranjeros que visitan Magallanes, se declaran sorprendidos gratamente y sonríen cuando deben poner, por ejemplo, el pan en los envases de papel que las panaderías tienen disponibles.
Fernando Paredes, alcalde de Puerto Natales, en su oportunidad declaró que “los propios vecinos entendieron que la ordenanza (dictada en el año 2014) iba en beneficio de la comunidad y del turismo y no hemos aplicado ninguna multa y en el entorno de la ciudad (calificada como la capital del turismo regional) no existe ninguna bolsa plástica”.
Otro tanto se registra en Punta Arenas y en otras comunas  de la región, lo cual es un aporte a la conservación del medio ambiente, porque se sabe que el plástico necesita un largo período para degradarse y dejar de contaminar, incluso, visualmente, los lugares donde se depositaban las bolsas que, en su mayoría, entregaban los supermercados.
Segundo uso
La misma Asociación Gremial de Industriales del Plástico hizo saber que la eliminación del uso de bolsas plásticas no ha tenido efectos negativos en los niveles de producción y, más aún, se indica que el 94 por ciento de las bolsas de supermercado, en aquellas ciudades donde aún son utilizadas, tienen “una segunda vida”, ya que son envases ideales para la basura domiciliaria.
Y como han asumido nuevas autoridades en muchas municipalidades del país, es bueno recordar lo que planteó Pablo Badenier, ministro del Medio Ambiente: “Las iniciativas de los municipios son relevantes en términos de regular el uso de las bolsas plásticas para así evitar su consumo excesivo”.
Y se han dado pasos concretos, porque Santiago y otras seis comunas, analizan a fondo la posibilidad de constreñir, por lo menos, el uso de bolsas plásticas.
Antofagasta pretende partir el año 2018 y Concepción limita el uso de las bolsas plásticas a sólo tres por persona que compre en los supermercados.
Y se ha ido abriendo paso una costumbre antigua, que parecí haber caído en el olvido, pero que ha resurgido con más fuerza: el uso de las bolsas de género o de otras confeccionadas con material reciclable, cuyo costo bordea los quinientos pesos solamente.
Y hay que tener presente que esa iniciativa que ya ha ayudado tanto a la naturaleza y a su conservación nació ya hace tres años a orillas del Canal Beagle, allá en Puerto Williams.
Todo un ejemplo y que ojalá sea seguido por todas las demás comunas del país por el bien de todos.

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