Luchan contra el tiempo para terminar obras antes de que empiece invierno magallánico

Rostros alegres, pero tensos. Maquinaria pesada; camiones,  palas, cascos, guantes y bototos de seguridad, en medio del frío de los últimos días, matizado con un poco de lluvia, algo de nieve y viento débil.
Ese es el escenario que se  aprecia en la Avenida Pedro Aguirre Cerda, entre la Costanera sur y Avenida España, donde una empresa contratista ejecuta los trabajos de reparación y reposición del pavimento de las calzadas del lado norte de la vía.
Es que se trabaja contra el tiempo, a fin de avanzar al máximo en las faenas o, mejor aún, finalizarlas antes de que llegue la temporada otoño – invierno con todas sus fuerzas, mensurables en bajas temperaturas; lluvias; agua nieve y, probablemente, algo de nieve, por lo menos.
Se ha trabajado velozmente, sin descuidar la calidad del trabajo ejecutado porque el Estado chileno, a través del Fondo Nacional de Desarrollo Regional (FNDR), y teniendo como unidad técnica al Servicio de Vivienda y Urbanización (Serviu), destinó para esa obra de mejoramiento citadino más de 385 millones de pesos.
Se desplazó hasta esa avenida, personal especializado, supervisado y dirigido por profesionales del área, como constructores civiles e ingenieros; camiones pesados y maquinaria pesada, a fin de cumplir con las exigencias del contrato respectivo y con  el plazo otorgado, que vencerá el 26 de junio próximo.
Bellavista
Dado que aquí los trabajos se iniciaron hace apenas un mes, aproximadamente, la prisa es mayor y el despliegue de medios técnicos y, por sobre todo, humanos, se aprecia en mayor cantidad.
Los trabajos incluyen la reparación del pavimento, en el tramo comprendido entre las calles Armando Sanhueza y Manuel Señoret, más la del sumidero de aguas lluvias de la avenida; y hasta la del colector que baja desde el sector sur del Barrio San Miguel.
En ese sector, según se informó, no se ejecutaba trabajo alguno hace casi 50 años y las grietas y hoyos del pavimento antiguo y la poza que se forma aún en la esquina nor – oriente de la calzada de España con Bellavista, en dirección al sur, donde el sumidero de aguas lluvias está roto o tapado con basura y otros materiales, obligaban a las faenas de reparación y reposición.
En lo del colector, también es posible apreciar la antigüedad y la fragilidad de una cañería añosa y oxidada por el paso del tiempo que ha estado cumpliendo su tarea bajo  un pavimento tan añoso como el colector de aguas servidas.
En esa arteria, que permite unir el Barrio San Miguel con el Barrio Sur, el Estado chileno también ha destinado unos 300 millones de pesos para la ejecución de las obras que han avanzado rápidamente, aunque para ejecutarlas se ha tenido que dejar una calzada en cada dirección de la avenida, lo cual dificulta y hace lento el tráfico vehicular.
Pero, al decir de muchos vecinos que han sufrido molestias para ingresar a sus casas y guardar sus vehículos en forma más segura (“esperamos que no quemen ninguno esos vándalos que andan sueltos por la ciudad”), es el precio obligado del progreso urbano.
Y esperan y confían en que los esfuerzos de los trabajadores y de los profesionales que trabajan en esas obras, con el apoyo de moderna maquinaria y camiones pesados, concluyan su labor antes de que llegue el invierno.
La lucha de esos trabajadores de las empresas contratistas es, pues, contra el tiempo, un rival duro, pero no invencible, afirmaron con seguridad y aplomo, en medio del frío, combatido a medias por un jarro de café.

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