Eran
pasadas las 18 horas del jueves 27 de octubre. Pamela Paredes junto a
su esposo y su hijo Jahir Mancilla, de 7 años, diagnosticado con
trastorno del espectro autista (TEA), se dirigieron rumbo al Servicio de
Alta Resolutividad (SAR) Damianovic de Punta Arenas, ya que el pequeño
tenía 38° de fiebre.
Al
llegar al establecimiento y atravesar por una serie de inconvenientes,
la familia logró ingresar al mesón de información para entregar
antecedentes. La madre del niño muestra el carné de la Agrupación
TEAbrazo Magallanes y la secretaria le informa que el niño debe esperar
su turno de atención ya que es por número.
“Estuvimos
una hora esperando, cuando nos llamaron para categorizar a mi hijo ya
tenía 40° de fiebre. Pasaron unos minutos y logramos ingresar al box de
atención, indicando (los profesionales) que debían bajarle la fiebre lo
más pronto posible”, relata la madre.
Primera atención
Cuenta Pamela que al ingresar al box, su esposo le explica a la doctora que su hijo padece de TEA, “pero la doctora no lo pescó”.
La
funcionaria les explica a los padres que el niño debe ingerir un
paracetamol (para bajar el malestar). “Mi esposo le explica que mi hijo
tiene problemas con los alimentos y no lo va a ingerir. Le explicamos
que, en casa, la pastilla la molemos para que sea un poco más fácil,
pero la doctora responde que no hay nada para moler y que debe ingerir
el medicamento”.
Al momento de hacerlo, el menor lo rechaza y vomita. “Después de eso la doctora nos indica que como vomitó el paracetamol, había que pincharlo”, cuenta Pamela.
La
madre continúa su relato y cuenta que al box de atención ingresaron
funcionarios del establecimiento para contener al niño de pies y brazos,
“y como si fuera poco le dicen a mi esposo que se tire encima (de su
hijo) ya que estaba descompensado y con una fuerza que no es normal”.
En
el intertanto, el niño llora y grita debido a la presión que ejercían
los funcionarios en contra de su voluntad. Cuenta Pamela que los llantos
se escuchaban fuera del establecimiento.
Madre reacciona
“Me
ofusqué. No tuve otra opción. Entré y veo a una enfermera con una
jeringa en la mano, un funcionario agarraba a mi hijo por los pies y
otros dos por los brazos. Jahir saltaba de la cama y golpeaba su
cabecita”, explica Pamela.
Al
ver el trato, la madre del niño les indica a los funcionarios que lo
soltaran de las manos y los pies porque “ese no era un trato para un
niño con TEA ni para nadie”.
“En eso viene la doctora y le hice saber que esa no eran las condiciones de tratar a
un niño, menos con su condición. La doctora me responde que tratara de
que me hijo dejara de azotar porque se estaba pegando en la cabeza y se
le iban a morir las pocas neuronas que le están quedando”.
Luego del mal rato Jahir logró ser contenido por sus padres y los profesionales lograron aplicar el medicamento intramuscular.
Respuesta SAR Damianovic
Luego
del incidente, Pamela se comunicó con la presidenta de la Agrupación
TEAbrazo Magallanes, Rosita Miranda, para contarle la situación. La
decisión de los socios fue enviar un correo a la dirección del
establecimiento para exponer el caso, que según la madre del niño al
cierre de esta edición no ha sido respondido.
De
acuerdo con la supervisora del SAR Damianovic, Pamela Ruiz, “nosotros
no tenemos antecedentes del paciente, ni en qué horario fue para iniciar
la investigación con el turno. Nosotros enviamos un correo a la
agrupación, pero no hemos tenido respuesta”.