“Magallanes es un laboratorio natural extraordinario, único en el mundo”

La
dra. Valeria Souza Saldivar dirige el proyecto microbioma de la
Fundación Cequa. En su visita a Magallanes fue invitada al programa
“Retruco” de Pingüino Multimedia para conversar acerca de este mismo
plan junto a su conductora, Paola Tapia.

El
vínculo entre ella y Cequa nació hace algunos años atrás, cuando por
medio de Paola Acuña fue invitada a conocer esta fundación, luego de
haber participado en una conferencia de la Universidad de Santiago.

“Ella
me dijo ‘si ya te traen los de Santiago, qué tal si yo te pago los
boletos para que venga Luis (marido) y tú para Punta Arenas, y te enseño
el Cequa y todo lo maravilloso que es esta ciudad’. Y pasó que nos
enamoró”, indicó Valeria Souza.

La
entrevistada está encargada de coordinar y estructurar la parte
esencial del proyecto microbioma, el que lleva uno de cinco años de
duración.

– ¿Cuál será el impacto de este proyecto?

“Magallanes
es un laboratorio natural extraordinario, único en el mundo. Aquí se
unen dos océanos: el Pacífico y el Atlántico, y la corriente circumpolar
le da la vuelta a la Antártica. Entonces, los puntos más álgidos del
cambio climático global se están dando en los polos. Sin embargo, es muy
diferente la dinámica que tiene el polo norte, donde en realidad es un
mar, a diferencia de la Antártica que es el continente más frío del
planeta y que también es el que está cambiando más rápido”.

– ¿Realmente tomamos conciencia de lo que es el cambio climático?

“Tenemos
que hacerlo, creo que este proyecto de microbioma, como indicador del
cambio climático, nos lo va a ayudar a hacer. Vamos a usar a los
microbios como pequeñas antenitas para saber qué está pasando alrededor
de este sitio que es tan importante como es Magallanes”.

“Esto,
en la piel de las ballenas, de los lobos marinos, en las plumas de dos
especies de pingüinos que son el rey y el de Magallanes, en dos especies
de peces como son las sardinas y los salmones que son introducidos, dos
especies de crustáceos que son las munidas (base de la cadena
alimenticia) junto con las sardinas y las centollas. Además de los
sargazos (algas)”.

Estudiarán
los holobiontes, que son las entidades formadas por la asociación de
diferentes especies que dan lugar a unidades ecológicas y también a los
microorganismos que están encima de él. Según explica la científica, en
este estudio la piel juega un rol preponderante debido a que es lo que
nos relaciona con el medioambiente, ya que está en contacto con la
temperatura del mar, con su salinidad y con la luz ultravioleta.

– ¿Cómo se relaciona una investigación de esa área científica, los microbiomas, con los seres humanos?

“El
ser humano también está hecho de microbios, tenemos más células
microbianas que nuestras. El microbioma nos rige desde antes de nacer,
regula las señales más antiguas de las cuales estamos hechos.
Finalmente, el planeta originario era un planeta microbiano, que era
anaranjado y que los microbios que estudio los hicieron de color azul.
Estos mismos microbios causaron dos congelaciones globales y, gracias a
esas congelaciones, los hielos rompieron las rocas y liberaron un
elemento esencial que no tenía el mundo del pasado que es el fósforo”.

“Todas
esas historias en realidad nos llevan desde el origen a la presencia
del humano. Nosotros pensamos que es una infección, pero en realidad sin
ellos no podemos comer. Por eso te sientes tan mal cuando estás tomando
demasiados antibióticos, porque dejas de poder absorber demasiado la
comida y te puedes morir si no tienes un microbioma”.

– ¿Por qué los microbios son tan mal vistos?

“Es
culpa de los años 50’, ya que nació la idea tecnológica de tener
higiene en las casas, donde todos teníamos que lavarnos las manos y los
niños tenían que estar limpios. De los años 50’ hasta el 2000 muchas
inclusive muchas alergias están asociadas a este exceso de higiene,
cuando a los niños les daba asma y todo tipo de enfermedades. Allí es
cuando el sistema inmunológico dice: ‘¿ahora contra quién me defiendo?’,
si no hay bicho al cual responder.

Entonces,
esta coexistencia entre los microbios y nosotros fue comprendida cuando
se empezaron a hacer los estudios de microbioma humano, donde se empezó
a ver que la piel es cómo si fueran ocho continentes y que no tenemos
un órgano en nuestro cuerpo que no esté regido por microbios”.

Financiamiento del proyecto

El financiamiento de este proyecto es gracias a la Fundación Cequa y dura cinco años.

La
dra. Souza agregó que “necesitamos un financiamiento puente para el
proyecto que sigue, porque imaginamos que el proyecto es como un tronco
de un árbol y que de aquí van a nacer muchas ramas y preguntas nuevas.
Esperemos que esto vincule al mundo con Punta Arenas“, dijo.

– En pocos días más va a embarcar e ir al lugar in situ donde van a recoger y rescatar la información para este proyecto.

“Sí,
vamos a ir este jueves a la Isla Duque (de York) que está abajo de la
Isla Dawson, y eso nos va a tomar tres días entre llegar, conectar y
regresar. Entonces, la colecta es para dos fines: una es para las
genómicas de los pingüinos y la otra es acariciar las plumas de los
bebés y meterlos en nitrógeno líquido para que se congelen
inmediatamente”.

“Queremos
precisamente esta información que saca el ADN cuando se abre y se va a
expresar para hacer proteína y ese mensajero es el ARN (material
génetico de ciertos virus), quien nos dice qué genes se están abriendo,
qué información se está platicando entre las células. Nos importa saber
en las células de los pingüinos y las células de las bacterias qué están
diciendo entre ellas y cómo se están comunicando”.

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