“Magallanes está viviendo una tragedia ambiental peor que el resto del país”

“Lo mío siempre fue la academia”, comenta Nicolo Gligo
pero también lo ha sido la lucha por sus ideales en defensa del medio
ambiente. “Ahora, me he centrado en la literatura, ya no quiero pelear,
he peleado suficiente en mi vida”, confiesa
.

Pero
de esas fuerzas contrapuestas, surgió la obra que coronó una de las más
destacadas trayectorias científicas y académicas al servicio del medio
ambiente en el continente y que este año, fue laureada con la nominación
al Blue Planet Prize. “Este premio es el más prestigioso a nivel
mundial y ha sido otorgado a gente muy destacada. Pero, sin falta
modestia, en el tema de la relación desarrollo medio ambiente estamos en
Latinoamérica sobre ellos, pues hemos ido mucho más allá. La nominación
de por sí constituye un reconocimiento latinoamericano que agradezco
notablemente, el ser nominado es ya de por sí un premio, pues hasta
ahora ningún chileno había sido nunca nominado”.

Su
obra, disponible en formato digital, se llama “La Tragedia Ambiental de
Latinoamérica y el Caribe” y en ella expone su visión junto a 20
académicos y científicos latinoamericanos, incluidos dos exministros de
medio ambiente y dos magallánicos, premios nacionales de Ciencias.

 

CHILE

En
el caso de Chile, cuya realidad ambiental estudió por 20 años para la
Cepal al elaborar un informe anual de 600 páginas, sentencia: “Todas las
prioridades ambientales del país están mal enfocadas, todo esto del
carbono neutro en el fondo es una pastillita para adormecerte. El
carbono neutro no lo vamos a conseguir nunca y no tiene tanta
importancia para un país como el nuestro. Lo que sí es importante es la
conservación de los recursos naturales y ese es nuestro problema
fundamental: nos estamos achicando año a año. Perdemos 20 mil hectáreas
de bosque nativo al año, aunque la Corma diga la contrario, 6 mil
hectáreas de erosión, nueve o diez pesquerías colapsadas, otras
sobreexplotadas, el país se va achicando desde el punto de vista de los
recursos”.

– Y con una sequía…

“¡Espantosa!,
pero hay que partir por lo básico. ¿Por qué no agarramos lo que se está
haciendo de riego por tendido y por surco y damos incentivos,
desgravámenes para hacer un mejor riego? Tendríamos solucionado por diez
años, el problema tal cual está la sequía, porque no hay que olvidarse
que el riego en Chile, el 78% lo usa la agricultura. Pero la mitad de
eso está mal usado, representa un 38, 40% adicional, tendríamos así
mucha agua a disposición. Pero hay muy poco estudio en eso para
aprovechar bien los recursos y esa investigación no la estamos
haciendo”.

– ¿Cuánto es lo que se riega en Chile?

“Un
millón 200 mil hectáreas, ¿cuánto se riega más o menos bien?, la mitad y
¿cuánto se riega en tipos de cultivo de alta productividad?, 300 mil y
se acabó y ese es el país agrícola que uno vend
e hacia afuera con la fruta, el vino… ”.

– ¿Y Magallanes?

“Magallanes
se está convirtiendo en un desierto… tiene el mismo problema del
resto de Chile, pero con mayor gravedad. Magallanes se achica, se
achican sus recursos, se achica la estepa, se achica la ganadería, cada
vez están más erosionados los campos magallánicos y lo que tú ves como
éxito ganadero, normalmente no son los tres millones de hectáreas de la
región, sino una periferia de unas 300 mil hectáreas”.

Gligo aboga por más investigación del suelo.

-¿INIA Kampenaike no lo está haciendo?

“No,
no lo está haciendo. Ellos han hecho muchas cosas, pero necesita un
remezón importante en cuanto a la orientación más moderna de la
agronomía, programas diferenciados, específicos. Hay un problema
estructural y de recursos. Estructural porque la investigación no puede
hacerse en un solo campo experimental, hay que usar la ganadería como
campo experimental. Siempre he planteado que hay que usar la
experimentación con minicampos experimentales distribuidos en el resto
de los ganaderos, pero también es un problema de orientación de los
recursos, pues las prioridades son fundamentales. Para mí, mejoramiento
genético por un lado y por otro lado, debiera tener combate a las
especies exóticas invasoras, donde no le he visto un programa en
concreto en función de esto”.

Gligo
agrega que el problema con los ecosistemas como Magallanes es que “su
deterioro es permanente, progresivo pero lento, porque todo es lento en
un ecosistema semifrío y subtemplado, entonces un ganadero percibe el
deterioro después de 10 años, antes no lo percibe. Muchos parten de la
base que su oferta de recursos naturales es constante y no lo es, es
decreciente”.

Una
realidad que conoce bien. “Mi padre arrendaba un predio en Tierra del
Fuego y yo fui ganadero también. Él le metía 800 ovejas de parición
porque era un buen campo, ahora apenas recibe 400”.

Pero él
mira más allá de los campos. “En el mar hay que supeditar todo lo que
es su explotación al turismo. En Magallanes, el primer factor de
desarrollo va a tener que ser el turismo. Dejemos la cuestión del
hidrógeno verde que se desarrolle en función de los mercados, porque ahí
el mercado funciona y si el hidrógeno verde es rentable en Magallanes,
se instalará solo, pero no va a ser para mañana, sino en 10 años más”.

ORDENAMIENTO

Ante
todo esto, el científico pide más ordenamiento territorial. “Tiene que
ser un plan de ordenamiento territorial súper estructural y no la lesera
que hay ahora, que Agricultura hace un plan, Obras Públicas hace otro,
eso no funciona. La idea es que podamos decir este territorio se maneja
de esta manera y este otro de esta otra manera, para terminar con la
especulación inmobiliaria con los suelos agrícolas que para nosotros son
muy escasos y se están perdiendo todos los años”.

-¿Hay zonas en Magallanes con mejores perspectivas?

“Todo
lo que es zona de transición tiene condiciones de precipitaciones muy
superiores al resto de la región. Eso empieza en los alrededores de
Chabunco, de ahí todo lo que queda en isla Riesco y Última Esperanza. Lo
más fregado es la estepa. Yendo a Natales, todo lo que queda hacia el
este y Tierra del Fuego, más o menos de Cameron hacia arriba, pues el
norte y centro de Tierra del Fuego, eso está muy deteriorado”.

“Al sur de la isla, en cambio, está el futuro turístico de la región”, augura.

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