¿Eres donante de órganos? La pregunta aún genera escalofríos en muchas
personas y un espíritu altruista en otras, a pesar de que, de acuerdo a la
nueva legislación, todos lo somos, a menos que expresemos lo contrario.
A partir del 1 de octubre de 2013 entraron en vigencia las
modificaciones a la Ley de Donante Universal, cuya principal medida de cambio
fue la condición de que todos los chilenos, mayores de 18 años, automáticamente
se convierten en dadores de órganos.
En caso de no querer ser donante, un notario deberá remitir dicha
información al Servicio de Registro Civil e Identificación para formar parte
del Registro Nacional de No Donantes.
Eso en la teoría. Aunque en la práctica, si es que una persona no se
registra como no donante, aún es la familia la que decide en última instancia
llevar a cabo el acto, pues no se puede realizar el procedimiento sin su
consentimiento ni obligarlos a aceptar.
“Cuando se produce la muerte cerebral, está el grupo familiar y todo
el entorno que acompaña al paciente. Este entorno también tiene que aceptar el
hecho de que el paciente sea procurado y es ahí donde de repente están los
mayores problemas, si el paciente en vida no fue bien categórico de que quería
ser donante”, explicó el nefrólogo del Hospital Clínico de Magallanes, Rodrigo Mansilla.
Es por eso que, a pesar de que se esperaba que con esta modificación
aumentara el número de donaciones a nivel nacional, no se han obtenido los
resultados esperados. El Ministerio de Salud reveló que en el primer trimestre
de 2015 la donación de órganos disminuyó en un 15% respecto a igual período del
año pasado y fue además, el más bajo de los últimos cuatro años con sólo 22
pacientes y 63 trasplantes.