“Cuando fui a Angol y probé el tomate nortino… me caaa…”, dice don Luis, con un sentimiento que le sale del alma e impresiona. “Ni comparado con el tomate que uno come acá,
que es puro hielo, porque lo traen congelado desde el norte”. Y Andrea
Rodríguez, temuquense radicada desde hace años en Punta Arenas, agrega:
“Lo que más extraño es el olor exquisito de las frutas y verduras que
traen los mapuches a la Feria Pinto de Temuco”.
Aunque
los precios no varíen sustantivamente entre Punta Arenas y Temuco, la
mala calidad de las frutas y verduras disponibles en Magallanes es sólo
la punta del iceberg de un problema mucho mayor: las graves falencias
nutricionales de la población regional y que se resumen en una sencilla y
brutal estadística: el 40% de los niños menores de 6 años padece de
malnutrición por sobrepeso y obesidad, nos dice la nutricionista Bárbara
Bernales, encargada del programa Vida Sana del Ministerio de Salud.
“En
Magallanes, el clima de la región genera las ganas de comer cosas altas
en grasas saturadas y por ello, el consumo de cerdo, cordero, choripán y
alimentos altos en grasas es muy elevado”, dice.
Agrega
que el poco saludable menú cotidiano de la población regional se
complementa con abundantes bebidas azucaradas, helados, postres y todo
tipo de pastelería, que consumidos en exceso, generan graves
consecuencias de salud y que se resumen en enfermedades crónicas
cardiovasculares, isquemia, sobrepeso y obesidad como factores de
riesgo.
A esto
se suma una herencia cultural gastronómica chilota, donde las frutas y
verduras tampoco están presentes. “Las costumbres gastronómicas chilotas
se basan en alimentos muy ricos en calorías, como el milcao, curanto,
las papas y el pan con chicharrón”, explica.
Bernales
sostiene que el grueso de la población regional no tiene el hábito
cultural de comer frutas y verduras, lo que se suma al hecho ya
mencionado que la calidad de estos productos “tampoco es la adecuada”,
admite. Bernales, quien es de origen temuquense. “Aquí el tomate y el
plátano no tienen sabor, ni olor, pues son productos que en su mayoría
son traídos congelados”, manifiesta.
La
importancia de los factores culturales es refrendada también por el
seremi de Salud, Óscar Vargas. “En Magallanes, históricamente el consumo
de legumbres es bajo, ya que no sólo es menor a nivel local, sino
también nacional, por lo tanto, no se trata del poder adquisitivo que la
persona tenga para comprar otros productos, como carnes, sino de un
fenómeno cultural”, subraya.
INCIPIENTE
En
este sentido, el incipiente cultivo de ciertas frutas y verduras en
Magallanes, aunque no sea en grandes cantidades, constituye un aporte
relevante para la salud pública, destaca. De hecho, Punta Arenas es una
de las pocas capitales regionales de Chile que carece de un polo
hortofrutícola y aunque hasta ahora se han sucedido las gestiones para
hacerlo realidad, también se han multiplicado los problemas y los
obstáculos, con el resultado que al día de hoy, Punta Arenas sigue
careciendo de un recinto de estas características.
EL MAR
En cambio, Punta Arenas cuenta con un mercado municipal que ofrece toda clase de productos marinos.
Y
es que junto al cordero, la otra postal de Magallanes es la centolla,
producto emblema de una región dotada de una rica tradición histórica y
culinaria ligada al mar.
Lamentablemente,
aquí tampoco las cosas van mejor. Bernales sostiene que, al igual que
en el resto del país, la población regional no está acostumbrada al
consumo habitual de pescados y mariscos, menos aún de pescados y
mariscos frescos. Y a este fenómeno se agrega otro: que por ser
productos exportados, “la producción que queda disponible al público es
aquella de la peor calidad. En la práctica, el producto marino que más
consumen las personas en Magallanes es el jurel de tarro, pero este
producto no ofrece los ácidos grasos protectores de Omega 3 que tanto se
valoran en este tipo de productos”. En cuanto al pescado fresco, el
producto más consumido es la merluza, por ser el producto más barato disponible, “más barato que el salmón, por ejemplo”.
El
consumo habitual de pescados y mariscos en Magallanes, agregó, no
alcanza a un plato cada dos semanas, afirmó, cifra que es totalmente
insuficiente, sostuvo.
En este sentido, sin embargo, es importante destacar que
la industria del salmón ha levantado diversos puntos de consumo de sus
productos, tanto en Punta Arenas como en Puerto Natales, donde incluso
en algunos casos se ofrecen los mismos cortes que compiten en los
mercados internacionales.
Todo se agrava, dice Bernales, por lo difícil que es aquí practicar deporte.
CONSECUENCIAS
La
encargada de nutrición de la seremi de Salud, María Soledad González,
concluye: “Nosotros siempre estamos liderando las cifras de obesidad a
nivel nacional. Siempre nos mantenemos entre el primer y segundo lugar.
Particularmente con los niños menores de 6 años estamos en segundo lugar
a nivel nacional, lista que encabeza la región de Aysén. Durante estos
años nosotros hemos visto que la curva ha tendido un poco a aplanarse en
la obesidad para este grupo de niños, pero siempre hay una pequeña
tendencia al alza, pero dentro
del porcentaje. La idea obviamente es lograr romper con esta tendencia y
poder empezar a disminuir estas cifras, porque esto se traduce en una
mala nutrición para toda la vida”.
En
personas de entre 15 y 64 años, la tasa de obesidad regional es de
32,3%, 1,4 puntos porcentuales por sobre el promedio nacional, que fue
de 30,9%. La población bajo control con estado nutricional normal es de
26,7%, ubicándose por debajo de la tasa país, que presentó un 27,9%. La
distribución de personas con sobrepeso fue de 40,3%, cifra similar al
promedio país (40% ) y se observa que la tasa de bajo peso regional es
de 0,7%, lo que es inferior a la tasa nacional de 1,2%.