Magallánico acusa discriminación

Alejandro
Soto Quintanilla es el nombre del magallánico que se encuentra en Arica
sin posibilidades de retornar a Perú, pese a tener residencia en la
ciudad de Arequipa hace casi ya tres de los cinco años que lleva
viviendo allí.

Una
vez decretada la pandemia en Chile, Alejandro (quien vivió más de 30
años en Punta Arenas) se encontraba realizando trámites personales en
Santiago, rápidamente se trasladó hasta la ciudad de Arica para así
poder retornar a su actual ciudad, Arequipa en Perú, en la cual tiene
residencia definitiva hace casi ya tres años.

Pero
su situación cambió tras el cierre del paso fronterizo de Chacalluta
que en la actualidad lo tiene varado en Arica y viviendo gracias a un
pastor cristiano que le otorgó alojamiento a la espera que el Gobierno
peruano levante la prohibición de paso de residente y que hasta ahora
solo permite el ingreso de peruanos.

“Los
primeros días de marzo tuve que viajar a realizar unos trámites a
Santiago y Coquimbo. Mi regreso original era con fecha 22 de marzo, pero
cuando comenzó el tema de la pandemia en Santiago decidí adelantar mi
viaje y me traslade en bus el 18 ya que no pude adelantar el vuelo,
finalmente llegue a Arica el 19 y la frontera ya se encontraba cerrada
por parte de Perú”, comentó Alejandro Soto

“El
consulado de Perú en Arica solo ha estado funcionando a través de
correos electrónicos, donde uno debía llenar un formulario para poder
realizar el trámite de retorno el cual fácilmente, durante toda una
semana me estuve inscribiendo, pero finalmente, el gobierno habilitaron
traslados humanitarios solo para las personas connacionales peruanas, ya
que no existe protocolo para los residentes en Perú”, explicó Soto,
quien agregó que “acá en Arica me encuentro hace ya dos meses viviendo
con un pastor amigo quien me acogió y me ha dado hospedaje y alimento,
por suerte, cuento con ingresos gracias a un par de arriendos que tengo
en Coquimbo y Punta Arenas más un emprendimiento que tenemos con mi
esposa en Arequipa”.

Consultado
sobre posibles gestiones que se hayan realizado a través de las
autoridades en Arica, Soto explicó que “acá, y también gracias a mi
amigo pastor, se intentó conversar con el cónsul peruano a través de la
gobernadora de Arica, pero esta persona es muy cerrada y no prestó
ayuda, la verdad, me siento discriminado, yo deje Punta Arenas hace casi
cinco años, viví toda mi vida allá, me trasladé hasta Perú para formar
mi Iglesia, finalmente con mi señora nos radicamos en Arequipa y hace
casi tres años tengo la residencia definitiva, no me explicó porque no
puedo regresar a Perú si todo lo mío está allá”, añadió a su vez que
“espero de verdad que esto se pueda solucionar lo antes posible, le pido
a quien pueda interceder por mí que lo haga, mi señora está allá y
quiero volver para estar con ella y comenzar a realizar los trámites
para retornar a Punta Arenas lo antes posible”, sentenció Soto.

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