Danilo
Rojas, magallánico, decidió hace algunos meses irse a la zona central
del país, con la finalidad de emprender nuevos rumbos y abrir un negocio
junto a unos socios.
Lamentablemente,
y debido al aluvión ocurrido el fin de semana en la zona centro, sufrió
la pérdida de parte de la inversión, además de perder su lugar de
residencia.
Ayer
en conversación con Pingüino Multimedia, dijo que en diciembre decidió
irse a la capital, llegando a la zona del Cajón del Maipo.
“Yo
me vine a Santiago, al cajón del Maipo el 3 de diciembre desde Punta
Arenas, para emprender un negocio, aquí en el sector del Melocotón. El
negocio es un Restaurante Parrilla Magallánica, comenzamos de a poco a
implementar el local, porque por la pandemia era complicado, así que
todo lo hacíamos dentro de las probabilidades de transitar”, indicó
Rojas.
Recordó
que el viernes en la noche comenzó la lluvia, pero lo peor venía el
sábado, debido a que el aluvión terminó por derrumbar su cabaña y los
materiales de construcción que mantenía en el patio para iniciar la
construcción del local.
“El
aluvión comenzó el viernes pasado con la lluvia, como las 20.00 horas,
llovía fuerte, torrencial acá en el sector del cajón, la cual se mantuvo
toda la noche y hasta la madrugada del sábado, se mantuvo nublado con
buena temperatura y empezó a llover como las 13.30 horas del sábado, con
truenos, relámpagos, y cada vez era más intenso, habían granizos, yo
andaba en un sector de mi socio, y como las 18.00 horas me fui al
restaurante, donde tengo una cabaña además, que está construida al fondo
del sitio. Como las 19.30 empezó a entrar mucha agua al recinto que
tenemos arrendado, primero en el patio, acá todos los sectores no tienen
alcantarillado, son pozos, la gente residente de años tienen acequias
para que corra el agua. El flujo de agua era fuerte, nos inundó el patio
donde estábamos construyendo la terraza, después de un momento se hizo incontrolable, no había nada que hacer, esperar que baje el flujo”, manifestó.
Continuó
diciendo que “tratamos de desviar el flujo de agua, con palas y latas,
para que no entre el agua al local, se nos inundó en un par de minutos,
las dos cocinas que tenemos en el local, una bodega y una habitación. En
un momento bajó el flujo de la acequia, pero fue porque se tapó. En el
sitio de atrás había una casa más alta, con un muro, pero en un momento
no resistió el muro y explotó. Yo estaba a cinco metros, y vi como
ingresó todo el barro y el agua a nuestro sitio, al patio. Casi todo el
muro cayó sobre la cabaña donde yo dormía, la destruyó completa, sobre
la cama, unas mesas que tenía ahí, y no hubo nada más que hacer que esperar que pare la lluvia, para ver los daños, porque hubo corte de luz también”.
Además de perder la casa, dijo que quedaron incomunicados, sin saber que era lo que ocurría en el otro sector.
“Nos
quedamos sin señal de celular el sábado, continuó la lluvia durante
toda la noche, nosotros no sabíamos que pasaba más arriba, habíamos
quedado sin conexión y comunicación. Al otro día, había parado la
lluvia, el domingo en la mañana fuimos a ver los daños, pérdida total de
la cabaña, el patio y los materiales de construcción sufrieron pérdida total, y de a poco nos enteramos
de lo que pasó en otros sectores, donde casi desaparecieron,
específicamente San Alfonso, al menos hubo 16 desbordes de río,
aluviones, que fue lo que cortó el camino y gente que perdió todo, se
llevaron las casas, se taparon de barro, y lo más afectado fue el sector
turístico, porque estaba San José en fase 3 y lamentablemente ocurrió
la desgracia”.
Dentro de lo ocurrido destacó que “lo positivo que no hubo desgracias personales,
porque la gente estaba en alerta, hubiese sido otra cosa si hubiese
sido de madrugada, porque en el caso mío no sé qué hubiese pasado,
porque cayó todo donde yo dormía”.
Sobre
la recepción de ayuda, manifestó que “fue lento, como se cortaron los
caminos no había acceso para que entre ayuda, ni maquinaria pesada, así
que hubo que esperar hasta el martes en la mañana para que llegue la maquinaria”.