La mañana magallánica acompañó a los más de 600 efectivos militares que juraron a la bandera ayer en la Plaza de Armas Benjamín Muñoz Gamero de Punta Arenas.
La ceremonia se realizó de Arica a Magallanes y la ceremonia principal la encabezó el Presidente de la República, Sebastián Piñera, acompañado del ministro de Defensa, Alberto Espina, en la Escuela Militar del Libertador Bernardo O’Higgins, ubicada en la Región Metropolitana.
En su discurso, el Jefe de Estado recordó a los protagonistas de la gesta heroica en la batalla de La Concepción, el 9 y 10 de julio de 1882. Dijo: “Quiero saludar y agradecer sinceramente a las familias que estoy seguro con merecido orgullo y justificada emoción, hoy (ayer) los acompañan en esta tradicional ceremonia republicana, porque son las familias, sus familias, las que les han inculcado el amor por la Patria y los han formado en los valores republicanos”, expresó el Jefe de Estado.
En Punta Arenas, la actividad contó con la presencia del intendente de Magallanes, José Fernández, del comandante en jefe de la V División de Ejército, general de brigada Jorge Peña, del gabinete regional y los familiares de los efectivos militares.
En la capital regional fueron 672 militares, entre hombres y mujeres, quienes afinaron sus gargantas para gritar al aire “hasta rendir la vida si fuese necesario”, juramento que emocionó a todos los presentes, pero sobre todo a sus familiares que llegaron desde distintas partes del país.
La máxima autoridad regional, José Fernández, enfatizó que la ceremonia está muy arraigada en el Ejército y en el pueblo chileno. “Este es un acto que conmemora la gesta de La Concepción, por lo tanto, la juventud lo tiene que ver como un ejemplo servir a la patria”, dijo.
Asimismo, el comandante de la V División de Ejército, general de brigada Jorge Peña, destacó que el juramento es una promesa solemne que se hace cuando los soldados tengan que emplearse para poder demostrarle a la ciudadanía la entereza que tiene el soldado chileno.
Testimonio
Desde hace cinco años, el ahora suboficial Matías Gajardo, es parte del Ejercito de Chile. Él fue uno de los miles que se juramentó ayer en Punta Arenas con el compromiso de seguir su carrera militar.
“Esto es una renovación de la vocación militar, porque este juramento es para toda la vida. Con esto se está reafirmando que se va a dar la vida si fuese necesario por gente que uno no conoce, y más aún por la patria. Dar la vida por la patria es el hecho más heroico que puede hacer una persona”, dijo.
“Tan lejos de mi casa”
Desde San Vicente de Tagua Tagua, el subteniente Benjamín Carrasco no dudó ni un segundo es manifestar sus aspiraciones personales; ascender al grado de general y en un futuro ser comandante en jefe de la V División de Ejército.
“Esta ceremonia es una gratificación muy grande. Es un orgullo hacer soberanía tan lejos de mi casa, pero es necesario estar cumpliendo un servicio acá en Punta Arenas. Me gustaría que mi hijo siguiera la carrera, y que también sean parte del Ejército”, manifestó Carrasco.
Familiares
Algunos no veían a sus hijos desde hace varios meses o años, pero eran los más emocionados al estar presentes en la tradicional ceremonia.
La mamá de Fabián Salas Acum, Angélica Acum, viajó desde Osorno hasta Punta Arenas, para ver a su hijo después de tanto tiempo. Emocionada, dijo que “estoy muy orgullosa de mi hijo y aprovechando de conocer la ciudad que es muy linda. En la familia no hay nadie que haya hecho el servicio militar. Hasta el momento es el único, así que me siento muy orgullosa de mi hijo”, comentó.
Desde San Bernardo
Desde la comuna de San Bernardo (Región Metropolitana), Carolina Donoso no dudó en comentar que llegar a Punta Arenas, para ver el juramento de su hijo, fue algo “inesperado”.
“Si él no lo hubiese hecho el servicio militar, no habría venido nunca. De igual forma, como familia, estamos muy emocionadas. Con mucho frío pero felices, la emoción que uno lleva por dentro hace olvidar todo”, dijo.
Tradición familiar
Hace 32 años, Luis Gajardo hizo el mismo juramento que su hijo Matías ayer en la Plaza Muñoz Gamero de Punta Arenas. Para él, la vocación a las Fuerzas Armadas se ha convertido en una tradición familiar”.
“Este juramento lo llevo muy plasmado. Sé que es algo muy especial que se lleva y se da por siempre. Además, esto es una tradición familiar, mi hijo ya lo tiene impregnado, tiene cinco años en el Ejército, y sé que lo va a hacer muy bien durante toda su vida”, manifestó Gajardo.