“Hace
cerca de dos horas que combatimos y solo tenemos tres o cuatro muertos;
esto es porque las punterías del enemigo son nada certeras. Él lo sabe y
cansado ya de nuestra resistencia nos embiste con su espolón. El
capitán Prat quiso evitarlo, pero la vieja Esmeralda andaba como una
mosca en el alquitrán, y recibió el espolonazo a babor frente al puente.
Los cañones del Huáscar disparados a boca de jarro, antes y después del
ataque, barrieron nuestras baterías. Como usted sabrá, el capitán Prat
saltó a la cubierta del enemigo y murió allí como un héroe. Yo me
encontraba en el castillo de proa, desde donde vi caer muerto a nuestro
valiente comandante. Inmediatamente me fui al puente y tomé el mando del
buque. Me encontraba mandando un buque agujereado y haciendo agua; y
con el Huáscar por delante, que desde una distancia de 100 metros hacía
terribles estragos sobre nosotros. Nadie caía herido, todos eran
horriblemente mutilados y a los pocos minutos la sangre corría por la
cubierta. Pero nuestra gente no desmayaba ni abandonaba sus cañones. Por
un momento el Huáscar paró sus fuegos, como dándonos tiempo para
reflexionar y rendirnos; no hacía más que aumentar nuestra agonía, desde
que nadie pensó en arriar la bandera que flameaba en el pico de mesana.
Pocos minutos después de recibir el tercer espolonazo, la vieja
Esmeralda se hundió para siempre en las aguas de Iquique y con ella los
que tuvimos la suerte de escapar de las balas. Después de tragar un poco
de agua me encontré a flote, sin saber cómo, porque ha de saber usted
que nado como una piedra. Del agua fuimos recogidos por los botes del
Huáscar y desembarcados en este puerto en calidad de prisioneros”.
Lo
anterior es una carta del teniente (luego ascendido a vicealmirante)
Luis Uribe, dirigida a su tío Juan Manuel Uribe, detallando desde su
perspectiva, el Combate Naval de Iquique, ocurrido el 21 de Mayo de
1879. En esta fecha también se recuerda el Combate Naval de Punta
Gruesa, el cual tuvo como resultado la pérdida de la embarcación peruana
“Independencia”, tras encallar mientras perseguía a la goleta
“Covadonga” capitaneada por Carlos Condell.
Ayer,
en la conmemoración regional de los 140 años de ambos hechos
históricos, realizada en el monumento de Arturo Prat, el comandante en
jefe de la Tercera Zona Naval, contraalmirante Ronald Baasch Barberis,
leyó un extracto de esta carta en su discurso. “El relato y la
transmisión oral de historias y vivencias de lo acontecido en Iquique
hace ya 140 años, es algo que año a año nos motiva a no rendirnos frente
a la adversidad , y así mismo entender que aún ante cualquier desafío
hay algo, algo dentro del espíritu del chileno que hace que las fuerzas
salgan a flote. Sin duda, la potencia del mensaje que Prat y sus
camaradas nos envían desde el pasado, es algo que nos deja aún perplejos
y atónitos frente a la grandeza de los héroes”, comentó de igual manera
el alto oficial, agregando que el sargento Juan de Dios Aldea, quien
saltó al abordaje con Prat, estuvo en la guarnición de Magallanes
durante los años 1877 y 1878. “Que el ejemplo de Prat sea un testimonio
que año a año marque el carácter y ethos de nuestra sociedad y que los
más nobles y sublimes intereses de la Patria siempre estén por encima de
aquellos que no tienen una mirada generosa, honesta, solidaria y
positiva frente a los desafíos que presenta nuestra vida”, concluyó el comandante de la III Zona Naval.
Además
de Baasch, la ceremonia contó con la presencia del intendente de
Magallanes, José Fernández; la diputada Sandra Amar y diversas
autoridades regionales, locales y de las fuerzas del orden. Frente a
ellos fueron condecorados los suboficiales Miguel Hernández, Miguel
Tubio, Sergio Alarcón y la empleada civil Marcia Céspedes, por sus 30
años de servicio activo. De igual forma como es tradicional se hizo
entrega de las ofrendas la PDI, Carabineros, Fuerza Aérea, Armada,
Ejército, Comando Conjunto Austral, Municipalidad de Punta Arenas y
Gobierno Regional. De igual forma se efectuaron los honores de ordenanza
en recuerdo del hundimiento de la corbeta Esmeralda, a través de
solemnes cuatro repiques dobles de campana y una salva mayor de 21
cañonazos.
Con
tres pies de cueca ofrecidos por diferentes grupos de la región, se dio
el paso a los más de 800 efectivos de las diversas ramas de las Fuerzas Armadas y de Orden, quienes desfilaron para las más de 300 personas en el público.
Te Deum
Antes
de comenzar el acto central por el Combate Naval de Iquique,
autoridades regionales asistieron al Te Deum efectuado en la Iglesia
Catedral, presidida por el obispo de Punta Arenas Bernardo Bastres.
Durante su homilía manifestó que los héroes como lo santos no se
improvisan, por lo que detalló como en su vida fue adquiriendo ciertos
valores que lo llevaron a realizar la acción por la cual todos lo
recuerdan ahora. “Prat nos enseñó que debemos trabajar para nuestras
próximas generaciones tengan grandes valores y fuerza para superar las
adversidades. Por otra parte también nos invita a vivir la ética, se
sacó la espada antes de dar su examen como abogado de la Corte Suprema.
Creo que eso es algo que le hace falta a todas las instituciones,
también a Iglesia, afrontar la ética y la dignidad humana”, indicó
Bastres.