Un total superior a los 80 millones de pesos costará la construcción y la habilitación definitiva de cinco refugios para peatones instalados por el municipio en otros tantos paraderos de la locomoción colectiva de Punta Arenas.
El refugio ubicado frente al campus de la Universidad de Magallanes (UMAG), se levanta en el inicio de la Avenida España, por el norte, y a escasa distancia de las dependencias de la Mutual de Seguridad de la Cámara Chilena de la Construcción y de Inacap.
Un diseño moderno, colores agradables, iluminación eléctrica y amplios ventanales que no usarán vidrios sino que un material especial, de seis milímetros de espesor y que permite la visión de quienes estén dentro del refugio, tiene un costo de 29 millones 626 mil 240 pesos, tal como reza un cartel publicitario instalado a escasa distancia del refugio mismo y que señala que la responsabilidad técnica recayó en la Municipalidad de Punta Arenas y que los fondos necesarios para la ejecución provienen del Fondo Regional de Iniciativas Locales (FRIL).
Los trabajos han estado a cargo de la Maestranza Ingeniería Carlos Bahamonde, se iniciaron a mediados de noviembre y tuvieron un plazo de 120 días, cercanos a expirar. En la mañana del viernes, personal del subcontratista Manuel Ampuero realizaba los trabajos de conexión a la red eléctrica, mientras que otros trabajadores afinaban los trabajos de pintura del recinto.
Los otros
Por otra parte, en el sector de la Población Fitz Roy Bajo, están parcialmente habilitados, aunque no recibidos oficialmente por el municipio, otros cuatro refugios, de diseño diferente al del sector norte.
Se trata de construcciones de concreto, abiertas, con asientos de cemento y cubierta de madera, para los que se han destinado poco más de 52 millones para levantar los cuatro.
Dos de esos refugios se levantan en la calle Miraflores, y los otros dos, en callea Las Heras, justo en los paraderos de la locomoción colectiva que se desplaza por el sector. Vecinos favorecidos con estas construcciones expresaron su satisfacción por estas obras, pero fueron sorprendidos por su alto costo y se indignaron cuando se les informó que el refugio que estaba al otro lado de la ciudad tenía un costo cercano a los 30 millones de pesos.
Esos vecinos plantearon la necesidad de mejorar el alumbrado público del sector, el control de los perros abandonados y la posibilidad de arborizar algunos lugares de la población, a fin de contribuir a mejorar la calidad de vida de los vecinos.