Ayer
se llevaron a cabo los funerales de Adela Ulloa Valdés en el cementerio
municipal Sara Braun, hasta donde llegó gran parte de la comunidad
magallánica para darle un último adios.
Adela
Ulloa Valdés, nacida en la ciudad de Concepción en 1947, llegó junto a
sus padres y siete hermanos a vivir y radicarse en la ciudad de Punta
Arenas a la temprana edad de 6 años.
Adela
aprendió de su madre, quien le enseñó que, a pesar de ser una familia
numerosa y a quienes muchas veces alcanzaba solo lo justo, que al
necesitado se le debe tender siempre una mano. Estas enseñanzas a su
vez, Adela las traspasó a sus tres hijas y nietos, quienes se han
desenvuelto en la vida teniendo estos principios como norte.
Pasó
muchos años trabajando en el anonimato por el bienestar de la ciudad de
Punta Arenas, donde desarrolló su faceta de empresaria, instalando en
la década del 70, su ya característica tienda de textiles de ropa de
tallas grandes “1039”, pionera en el rubro a nivel regional. También fue
reconocida por desenvolverse como empresaria inmobiliaria en la ciudad.
Más
tarde, luego de varias décadas y siendo ya una mujer identificada con
la ciudad, desarrolló su faceta más social, donde junto a sus amigas de
juventud formaron la Agrupación de Adultos Mayores Voluntariados
Magallánicos, la cual presidio durante seis años. Asimismo, presidió
durante tres años la agrupación “Alegría de Vivir”, siendo parte además
del Consejo del Servicio Nacional del Adulto Mayor.
Estas
actividades al servicio de la comunidad de la tercera edad de
Magallanes, le valieron que en 2019 fuera reconocida por parte del
Gobierno de Chile en el Día del Dirigente Social, como una destacada
dirigente de los adultos mayores.
También
se desempeñó como parte de la Unión Comunal de Adultos Mayores (UCAM),
agrupación con la cual postularon a diferentes proyectos los cuales
fueron dirigidos a sus pares de la tercera edad que tenían necesidades,
no solo en lo material, sino que también en lo afectivo, buscando el
respeto y compañía que los adultos mayores merecen y necesitan.
En
complicidad con sus socias de la agrupación, recorrieron gran parte de
nuestra Patagonia, llevando alegría a innumerables abuelitas y abuelitos
que han entregado su esfuerzo y trabajo para construir nuestra región, y
que hoy en día comienzan pausadamente a descansar.
Todas
estas actividades significaron que tuviese un gran reconocimiento por
parte de los habitantes de la ciudad de Punta Arenas, especialmente
dentro de su barrio Playa Norte, quienes recuerdan con mucho cariño su
característico buen humor, solidaridad y resiliencia, destacándose como
un ícono de las mujeres luchadoras y emprendedoras de la región,
promoviendo los derechos en pro de la equidad de la mujer.