En
el marco del convenio de colaboración entre los ministerios de Energía,
Obras Públicas y el Instituto de la Construcción, entidad
administradora de CES, se desarrolló un completo análisis para el
edificio del Centro Día del Adulto Mayor de Punta Arenas.
El
estudio contribuyó con el levantamiento de los sistemas de cálculo de
huella de carbono en la construcción y también realizar la evaluación de
la intensidad de carbono incorporado y operacional, lo que permite
contar con información real y cuantificable, señala Margarita Cordaro.
En
una primera etapa se revisaron las metodologías de cálculo, concluyendo
que la más apropiada es la metodología RICS, que es inglesa”, detalla
José Antonio Espinoza, asesor CES y jefe de proyecto del equipo
consultor de EBP.
Con
dicha metodología seleccionada analizaron etapas del ciclo de vida de
la edificación, tales como la de producción de material, el transporte
de materia prima y el fin de ciclo de vida; es decir, la disposición.
“Hubo que tener presente que el proyecto estaba ubicado en Punta Arenas,
por lo cual evaluar el transporte era fundamental”, explica el
arquitecto.
Se
revisaron plataformas y herramientas de cálculo para poder seleccionar
la que se utilizaría para el desarrollo del estudio. Se consideraron
Athena (Canadá), GaBi (Alemania), Rukaru (Chile), Tally (EE.UU.), EC3
(EE.UU.), ABACO (Chile) y One Click LCA (Finlandia), seleccionándose
esta última.
En
el escenario base se obtuvo un resultado de 1.467 toneladas de CO2
equivalentes. “Hicimos un estudio de sensibilidad donde fuimos
modificando ciertas cosas, agregamos energía renovable, modificamos la
ubicación del edificio y, finalmente,
tomamos el edificio como si fuese Net Zero con bombas de calor
geotérmicas y paneles fotovoltaicos. Hubo una reducción de 57% de la
huella del edificio al pasar a 635 toneladas de CO2 en el ciclo de
vida”, comenta Espinoza.
Para
el asesor CES José Antonio Espinoza, el beneficio de reducir los
consumos energéticos al máximo (nivel de “energía neta cero”) implica un
carbono operacional prácticamente nulo, ya que solo se contabilizan las
emisiones producidas por refrigerantes, sin tener que aumentar
mayormente el carbono incorporado del proyecto.
Por
último, la disposición de materiales a una distancia menor a mil
kilómetros jugó un papel clave en la reducción del carbono incorporado
del edificio. Luego de todo el trabajo en el Centro
Día del Adulto Mayor de Punta Arenas, el especialista cree que Chile
puede llegar a estándares muy cercanos a los de Inglaterra, donde la
medida es de 800 toneladas de CO2 equivalentes. “Tenemos el potencial de
mejorar si trabajamos en edificios de energía neta cero. Aunque aún nos
faltan estudios para ver las diferencias que existen entre Punta Arenas
y Arica”, concluye Antonio Espinoza.