Nada
de bien cayó entre los clientes de las empresas eléctricas la noticia
de una nueva ley que obliga a cambiar los antiguos medidores por unos
más modernos, que han sido bautizados pomposamente como “inteligentes” y
cuyo valor más encima será cobrado a los usuarios.
Al
conocerse detalles de la normativa, los dirigentes de las uniones
comunales de juntas de vecinos de Punta Arenas, al igual que sus pares
del resto del país, montaron en cólera y anunciaron que se están organizando para hacer valer sus derechos y, en algunos casos, para protestar derechamente.
En
medio de ese ambiente enrarecido, el subsecretario de Energía, Ricardo
Irarrázabal, debió salir al paso de un problema que se gestó durante la
administración anterior y que se concretó en el Congreso, sin que muchos
de los parlamentarios que votaron la ley ni siquiera conocieran el
fondo de la normativa.
“Hay
que entender que este es un tema que surge en el gobierno anterior, que
también tiene que ver con una ley y que tuvo una muy mala explicación
respecto de su objetivo y de los pros y contras de un cambio como este”,
explicó el subsecretario a Diario El Pingüino.
Irarrázabal
señaló que “entendemos a la ciudadanía, no es algo puntual, son 6,5
millones de medidores que se van a cambiar en todo el país. Esto nos
llegó a nosotros y lo que queremos plantear son soluciones”.
-¿Cuáles son esas soluciones?
“Un
porcentaje muy importante de esos medidores son de propiedad de los
dueños y dueñas de casa. Lo que ocurrirá cuando llegue la compañía y los
cambie por medidores inteligentes, es que se desconectarán y quedarán
inservibles. Entonces, lo que está proponiendo la ministra (de Energía)
Susana Jiménez en este caso es que exista una compensación y se pague por ese medidor en desuso”.
Lo
segundo, según el plan que está afinado el ministerio, es ofrecer
simultáneamente alternativas tarifarias, a partir de los ahorros que se
podrían generar por el conocimiento de los hábitos de uso de la
electricidad en los hogares, producto de los datos que arrojen los
medidores inteligentes y que podrían generar una baja de hasta un 5% en
la tarifa de la boleta. Es decir, si una casa consume 20 mil pesos
mensuales de energía, ese monto podría disminuir en 1.000 pesos.
José Benítez M.