Hace
más o menos un mes, Luz María Valenzuela tenía bajo su cuidado a dos
personas: a su suegro, que estaba postrado después de un paso por el
hospital de Punta Arenas, y a su hijo Yerko, de 22 años, con síndrome de
Down. Hace más o menos un año se registró en la base del Ministerio de
Desarrollo Social como persona cuidadora, y si bien hoy solo cuida solo
de su hijo, hace una reflexión en el tono de por qué no existía antes
esto: “Cuando
uno está de cuidadora, deja de trabajar el tiempo que debería trabajar.
Y esto no existía antes. Cuando yo trabajaba, pedir permiso en el
trabajo porque mi hijo se enfermaba y tenía que hacer trámites por él,
no podía pedir un ratito, sino que tienes que pedir el día completo y es
día perdido. Lo encuentro súper bueno. Hay gente que está trabajando y
necesitan permiso para hacer un trámite y como demoran poquito, es más
fácil”.
Porque
antes, “por ejemplo, en la farmacia o en el hospital, que es lo más
complicado que hay, me demoraba dos o tres horas esperando a que te
reciban el numerito para después esperar una hora más de repente para
retirar los medicamentos. Con la credencial ya no hay que hacer eso: me
demoro cinco a 10 minutos, la nada. Uno llega, presenta la credencial y
muestra la receta y nada”, contó después. Y no solo eso: “Adonde me ha
tocado ir y al presentar la credencial, la gente es muy amable. Uno la
muestra y altiro lo atienden. Conozco otras personas que cuidan a sus
mamás y a sus hijos y usan la credencial de cuidadora y les ha
facilitado harto”.
Su
caso fue el que las autoridades mostraron este miércoles en
BancoEstado, en el centro de Punta Arenas, para dar a conocer un hito de
la región: el número de personas cuidadoras en la región llegó a mil,
pocos días después de que el Gobierno ingresara el proyecto de ley que
crea el “Sistema Nacional de Apoyos y Cuidados Chile Cuida”.
Delegado
El delegado presidencial regional, José Ruiz, explicó las dos aristas
de la iniciativa: “Por un lado, reconoce como un derecho los cuidados,
que implica el recibir cuidados, cuidar y el autocuidado; y al mismo
modo, planificar y ordenar la oferta pública de programas en materia de
cuidados, pero promoviendo la corresponsabilidad social e ir
disminuyendo la desigualdad de género, porque bien sabemos que quienes
ejercen los cuidados en su mayoría son mujeres”.
Las
mil cuidadoras es “es una muy buena noticia que nos motiva a seguir
trabajando. Sabemos que queda mucho trabajo”, destacó Danilo Mimica,
secretario regional ministerial (seremi) de Desarrollo Social, antes de
adelantar que “el próximo año vamos a seguir trabajando para aumentar el
número de cuidadoras”.
Sobre
la importancia de la iniciativa, puso en contexto: “Si el día de mañana
queremos tener una ley en materia de cuidado o instalar un Sistema
Nacional de Personas Cuidadoras, lo primero que tenemos que saber es
cuantificar, saber cuántas personas cuidadoras tenemos en el país y en
la región. Con eso lo cuantificamos”.
Por
su parte, la seremi de la Mujer, Alejandra Ruiz, subrayó que “con esta
legislación, decimos que las personas tienen derecho a ser cuidadas,
pero no así las mujeres solas”. “La propuesta es que se hagan cargo las
familias, las comunidades, el Estado y, sobre todo, las organizaciones
sociales que también están haciendo un aporte”, enfatizó.