Misa del Gallo: una tradición religiosa que data desde hace 1.600 años

La
celebración forma parte de los emotivos actos de la Nochebuena, durante
la cual se produjo el nacimiento de Jesús, llamado también el Mesías o
el Hijo de Dios Hecho Hombre destinado a redimir a la humanidad que se
encontraba en manos del pecado original desde que Adán y Eva fueran
tentados y, sorprendido, fueran castigados con la pérdida de la
inocencia y la expulsión de los jardines del paraíso.

Pasó
mucho tiempo y ocurrieron cosas antes de que se cumpliera la promesa
divina y del vientre de Santa María Virgen, naciera el Niño Jesús.

San
José y María llegaron a cumplir lo que hoy sería un trámite
administrativo, ordenado por las autoridades de la época, pero fueron
tantos los habitantes de esa región que no hubo para ellos otro
alojamiento que un humilde pesebre que un posadero compasivo puso a
disposición de la Divina Familia.

Y
así, en medio de los animales que viven en un establo común y
corriente, vio la luz de este mundo Jesucristo, saludados por los
ángeles, los pastores y los Reyes Magos, éstos venidos desde el oriente y
guiados por la Estrella de Belén.

Fue
sólo hasta el siglo quinto de la era cristiana que el Papa Sixto
Tercero instauró la costumbre de celebrar una misa de vigilia nocturna
en la medianoche del día de la celebración del nacimiento del Niño Dios,
tras la entrada al nuevo día (Navidad) en el llamado “ad galli cantus”,
en latín, o canto del gallo, en castellano o español.

El
término se habría acuñado para referirse al momento en que empieza el
nuevo día y que, según las tradiciones romanas, éste comenzaba en la
medianoche con el canto del gallo, precisamente.

Desde
el reinado papal de Sixto Tercero, se oficia “la misa del Gallo” y que,
aunque no se inicie o termine justo a las doce de la noche, se permite
que el horario se adapte a las necesidades de cada comunidad.

Puede
adelantarse, principalmente en razón del estado de salud del Papa y es
por ello que, generalmente, y en casi todo el mundo católico, “La Misa
del Gallo” se oficia a las diez de la noche, tal como se ha dispuesto en
numerosas parroquias, santuarios y capillas de Magallanes.

Otra versión

Pero no todas las versiones que circulan acerca de la instauración de la “Misa del Gallo” son coincidentes.

Una
de ellas cuenta que en el establo en el cual nació Jesús, junto a
ovejas, vacunos, burros y otros animales, también había un gallo, el
cual apreció desde lo alto, el nacimiento del Niño – Dios y se
transformó, así, en el primer ser vivo que fue testimonio del
trascendente acontecimiento.

El
gallo se encargó de pregonarlo, primero, a los demás animales que
estaban en el pesebre; después a los pastores y sus ovejas y,
finalmente, todas la gente vivía en los alrededores y, por lo tanto la
venida al mundo del Redentor fue anunciada “ad galli cantus”, o sea, al
canto del gallo.

Otra
versión alude a la negación de Cristo que hiciera el apóstol Pedro
durante la pasión de Jesús, quien le hizo saber que “antes de que el
gallo cante, me habrás negado tres veces”, historia que quedó
literalmente inmortalizada en la basílica de “San Petrum in
Gallicantum”, en Jerusalén, que tomó su nombre del singular
acontecimiento evangélico.

Epílogo

Sea
cual sea el origen de la celebración de la tradicional Misa del Gallo,
serán miles los fieles católicos que acudirán al oficio religioso esta
Nochebuena para celebrar, debidamente, el nacimiento del Niño – Dios y,
posteriormente, generalmente en familia, repartirán y recibirán regalos y
compartirán una cena especial.

Pero
cuidado con repetir lo que, hasta hace un tiempo, se hacía en diversos
países del planeta: para la cena especial de Nochebuena, se acostumbraba
compartir un gallo …asado, obviamente desplumado, mudo para siempre,
pero bien aliñado y sabroso.

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