¿Qué tienen en común un conferencista liberal argentino que expondría sus ideas en Punta Arenas, un camionero que transita por las rutas magallánicas y un turista que planificó durante meses un viaje para conocer las maravillas de la Patagonia austral?
La respuesta fácil es nada. No obstante, el tema es bastante más complejo, porque los tres han sido afectados directamente por la paralización que llevan adelante desde hace casi un mes los funcionarios del sector público en todo el país.
El conferencista
El destacado pensador liberal argentino Alberto Benegas-Lynch debía participar ayer como orador en la conferencia “Políticas que perjudican a los pobres en nombre de los pobres”, organizada desde hace meses por la Asociación Liberal de Magallanes (ALMA), pero se transformó en una de las miles de víctimas que ha dejado el movimiento gremial en todo el país, al no poder cruzar la frontera desde Río Gallegos, ciudad a la que arribó por vía aérea desde Buenos Aires. Hasta ahí no más llegó.
Al respecto, Roberto Weissohn, integrante de ALMA, manifestó que “esta vez hemos sido víctima de una situación que venimos denunciando desde hace mucho tiempo. El Estado dejó aquí de cumplir una de sus funciones más elementales, cual es la de garantizar el derecho de las personas al libre desplazamiento. Sus funcionarios aplican la violencia para impedir la entrada de personas que nos visitan pacíficamente. No es fácil traer invitados del peso intelectual del Dr. Benegas-Lynch. Perdimos la oportunidad de un encuentro que habría sido de enorme utilidad para analizar y explorar ideas novedosas. Necesitamos encontrar una salida a nuestra actualidad atrapada entre eslóganes y respuestas ‘políticamente correctas’. Estamos en un diálogo de sordos, donde todo vale para presionar al Estado a explotar a la sociedad para satisfacer los caprichos de ciertos grupos de interés”.
Los camioneros
La mañana de ayer los teléfonos de Pingüino Radio comenzaron a sonar incesantemente luego que el comunicador Jorge Gómez pusiera al aire el tema de las molestias que estaba generando entre los usuarios de los pasos fronterizos, especialmente camioneros, quienes no sólo se vieron afectados por la demora en los trámites aduaneros, sino que además debieron esperar hasta más de un día para embarcar en el único ferry que estaba prestando servicio ayer (el otro está en mantención). Los indignados conductores arremetieron contra el operador del servicio, y contra las autoridades que -según ellos- no hacen nada para solucionar el problema que gatilló que la fila de vehículos que intentaban cruzar se extendiera por varios kilómetros.
La lentitud de la atención en Aduanas, más el paso en el ferry y condiciones extremas de viento crearon ayer la tormenta perfecta.
Los testimonios de los conductores atorados en Primera Angostura daban cuenta de falta de alimentación, ausencia de baños y frío.
Situación similar se vivió en el sector de Zona Franca, donde decenas de camioneros se veían demorados por sus trámites.
Consultado el director regional de Aduanas, Ricardo Gómez, respondió que no se podía referir al tema por instrucciones de la dirección nacional del servicio.
Contactado el gerente de Tabsa, operador del servicio en Primera Angostura, Alejandro Kusanovic, confirmó que había una demora en el cruce debido a que “el puerto ha estado cerrado por mal tiempo, lo que nos ha obligado a trabajar al límite, lo que ha provocado avería en los buques, como uno que rompió el sistema propulsor hoy día (ayer) y lo están reparando. Lo otro es el paro de Aduanas, que ha provocado caos también, pues han hecho tránsito intermitente y los vehículos llegan al puerto en oleadas y se produce atochamiento. Ahora, hemos trabajado de noche para ir despejando. Sólo hoy (ayer) puede haber algo de cola”.
Los turistas
Quienes también han debido sufrir los efectos colaterales del paro que comenzó el 26 de octubre son los turistas y, adicionalmente, la industria del turismo.
Los últimos días han llegado miles de visitantes a la capital regional y se han encontrado con marchas y otras manifestaciones propias de un movimiento gremial prolongado. Algunos de ellos prefirieron fotografiarse en la protesta de los funcionarios más que en la tradicional postal del indio patagón.