María
Angélica Sanhueza tiene 62 años y está terminando de cursar cuarto
medio. Para ella, un paso natural, luego de terminar su escolaridad, es
rendir la PSU.
Su caso fue dado a conocer en Pingüino Multimedia por el periodista David Pérez.
El año pasado terminó tercero medio, el que concluyó con un promedio de 6,3 y este año quiere, al menos, igualar esa marca de la que se siente orgullosa.
Aparte
del esfuerzo que implica estudiar, María Angélica volvió a Punta Arenas
luego de que fue trasladada a Viña, ciudad en la que le permitían
matricularse recién desde el año siguiente, lo que le impediría cumplir
su sueño de salir del colegio en 2018.
Por
esta razón paga un arriendo en la capital de Magallanes, lo califica
como “un esfuerzo grande”, porque es un gasto adicional.
El
9 de noviembre terminan las clases y, posteriormente, seguirá con su
preparación para la PSU, de la que incluso ya ha realizado ensayos.
“Algunas materias estuvieron más difíciles de terminar, porque hubo paro”, asegura Sanhueza, agregando que “me gusta matemática, ahora estamos con raíces y segundo grado de ecuaciones. De hecho tengo buenas notas. Lo que más me ha costado es inglés”.
Si bien no tiene planes de cursar estudios superiores, porque su sueño pendiente era terminar cuarto medio, dijo que sí lo piensa, “me gustaría algo como cocinería”.
María Angélica aseguró que “el CEIA es exigente”
y que su estuche es grande y comprensivo para prestar útiles a quienes
trabajan arduamente y llegan a estudiar directamente desde el trabajo,
no como ella. Además, confesó que “tengo una colección de lapiceras”.
Finalmente,
animó a quienes tienen sueños pendientes, afirmando que “siempre uno
logra lo que quiere, sí se puede” y agradeció el apoyo de su familia en esta cruzada. Con orgullo declaró que “mis hijos son profesionales”.
María Pastora Sandoval