Cada
una hora Chile desecha 3,6 toneladas de baterías automotrices. En peso,
esto equivale a lanzar a la basura tres autos de tamaño compacto cada
60 minutos. Lo complejo es que las baterías de los automóviles contienen
residuos peligrosos, como ácido sulfúrico y plomo, los que pueden
contaminar rápidamente el suelo, el agua y los ríos, afectando la salud
de todas las personas.
Todos
los 5 de junio se conmemora el Día del Medio Ambiente, y es por eso que
Punta Arenas decidió aportar en la concientización sobre su impacto
mediante una campaña de reciclaje de baterías de autos en desuso,
organizada por la municipalidad de la capital regional junto a Zona
Franca, además de empresas valorizadas de residuos peligrosos, como
Servimer y Recimat.
Ayer,
desde muy temprano comenzaron a llegar personas con sus baterías al
estacionamiento del recinto franco, donde una a una fueron ordenadas y
clasificadas por la organización.
Los
elementos se acopiaron directamente en el camión autorizado para
transporte de residuos peligrosos de Servimer, a la espera de ser
retiradas por Recimat, donde serán reciclados y valorizados en el norte
del país.
El
alcalde Claudio Radonich se refirió a esta actividad, mostrándose
contento con este “plan 30/30”, que consiste en alentar el cuidado del
medio ambiente.
Es
la primera actividad masiva de recepción de baterías de auto, “las
cuales son un grave problema para el medio ambiente, ya que no pueden
disponerse junto a los residuos sólidos domiciliarios, ni en campañas de
cachureos ni en puntos verdes”.
En
tanto, Francisco Alister, subgerente de Negocios y Marketing de Zona
Franca, señaló que están felices de apoyar estas iniciativas, “ya que
contribuyen al buen manejo de los desechos que son difíciles de
desechar”.