Dice
José Antonio Kast, expresidenciable, que “ya estoy” en carrera
presidencial, y que solo “necesito la ratificación del partido. Hoy
representamos un proyecto, no una persona”.
La
noche del martes llegó hasta los estudios de Pingüino Multimedia para
abordar la estrategia de los Republicanos en la región y en la zona y,
por cierto, los puntos en los que concentrará los recursos humanos: se
pudo esbozar indirectamente que lo suyo era la gobernación regional, con
el concejero Alejandro Riquelme como competencia para Jorge Flies.
Es
más, comenzó criticando: “No ha sido buena la gestión del actual
gobernador, tanto porque no ha dado oportunidades de crecimiento, no ha
impulsado mayores inversiones; junto con la política de Gobierno, han
buscado entrampar todo el desarrollo de la industria de la
salmonicultura; no se ha avanzado en mejorar la condición portuaria de
Punta Arenas. Vemos un Gobierno que frena la inversión, que regional y
nacionalmente no ayudan a que las personas tengan mejor calidad de vida.
Es algo que hemos palpado en la región de Magallanes”.
Política exterior
Ha
sido una postura republicana, si se quiere, pero no por la colectividad
de la que forma parte Kast, sino por el discurso de los Presidentes de
Chile a lo largo de la historia (al menos desde el retorno a la
democracia): la política exterior es materia de la máxima autoridad del
país. El resto: maní.
No
obstante ello, las fraudulentas elecciones en Venezuela “desnudaron una
tensión que existe dentro del Gobierno, porque hoy tenemos una
coalición de Gobierno que incluye a un Partido Comunista muy antiguos,
que defienden a Corea del Norte, la dictadura en Cuba, en Nicaragua y a
un narcodictador en Venezuela”, disparó el presidenciable.
En
la misma línea, quedó a la luz una “contradicción evidente al interior
del Gobierno entre quienes se dicen demócratas y otros que abogan por
alguien que se robó una elección. Los días de maduro en el Gobierno
están contados”.
En
el misma tónica, a propósito de la visita del Presidente de Argentina,
Javier Milei, que no tuvo una reunión oficial con el Presidente Gabriel
Boric, advirtió: “Más allá de las diferencias ideológicas, que el
Presidente de Chile entienda que es importante la buena relación con
Argentina”.