El
miércoles pasado el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH)
interpuso una querella por las agresiones que habrían sufrido tres
menores en la Residencia de Vida Adolescente. Según la acción, el ataque
fue perpetrado por carabineros que concurrieron al hogar para
detenerlos por destrozos al inmueble y herir a una funcionaria con agua
hirviendo.
Los
hechos se produjeron el 3 de enero. El organismo acusa que los
adolescentes fueron víctimas de apremios ilegítimos por parte de los
funcionarios. Sin embargo, el jefe de la Primera Comisaría de
Carabineros, mayor Carlos Sanhueza, señaló que el procedimiento se hizo
en el marco de la legalidad.
“Cuando
llegamos fuimos recibidos por parte de los menores con golpes de pies,
puños y piedras. A raíz de este procedimiento dos carabineros resultaron
con lesiones leves: uno recibió un golpe en la nariz y le empezó a
salir sangre; otro teniente fue recibido con golpes de puño en la cara”,
recordó.
Las
heridas, enfatizó el funcionario, fueron constatadas en el Hospital
Clínico de Magallanes y cuentan con su Dato de Atención de Urgencia
(DAU).
Respecto
de los presuntos apremios ilegítimos, el mayor Sanhueza indicó que se
actuó de acuerdo a la circular que regula el uso de la fuerza durante
los procedimientos policiales.
“Tuvimos
que forcejear con ellos, no fue una detención fácil porque estaban
bastante alterados, por lo que tuvimos que aplicar la fuerza necesaria
para poder tomarlos detenidos. En el forcejeo efectivamente se produce
una lesión a uno de los menores, pero también son lesiones de carácter
leve
que son a raíz del procedimiento de detención. No hubo un maltrato por
parte de carabineros contra los menores”, dijo el mayor.
De
acuerdo a la querella, la menor presentaba lesiones en su rostro,
cuello y extremidades cuando fue entrevistada por el Programa Mi Abogado
en dependencias de la comisaría. La acción ya fue declarada admisible
por el Juzgado de Garantía de Punta Arenas.
“Como
Carabineros vamos a dar explicaciones del caso respecto a esta
querella, aludiendo que se autorizó la fuerza necesaria, razonable y
prudente para poder detenerlos, porque estaban bastante alterados”, señaló el mayor Sanhueza.