No todos somos el padre Teneb

Sin embargo, a todas luces
el accionar de quienes consideran “bacán” andar atentando contra el patrimonio
público y privado de Punta Arenas es repudiable, pero abre también una serie de
interrogantes acerca de nuestro sistema.

¿Acaso no hay una ordenanza
municipal que sanciona a quienes cometen rayados? La pregunta es ¿cuántas
personas han sido sancionadas bajo aquella norma?

Absurdo sería pensar que la
culpa la tiene el alcalde y los concejales que votaron y dictaron. La
responsabilidad claramente es de quienes tienen que velar por el orden y la
seguridad en nuestras calles. Y hasta donde sepamos, Punta Arenas no tiene
guardias municipales, y cuando se tuvo la intención de inmediato algunos
sectores saltaron como gatos para rechazar la propuesta que en algo hubiera
ayudado.

Aquí, claramente alguien no
está haciendo la pega. Afortunadamente, ni los rayados ni otro tipo de
acciones, como las carreras clandestinas (que todos los fines de semana se
registran por las mismas calles), parecen hechos graves con consecuencias
importantes.

Aún podemos decir que
aquellos son problemas que no resultan tan complejos de resolver, sólo hay que
tener la voluntad. O sea, si no somos capaces como sociedad de ponerle un
párele a un adolescente rayando paredes o un alto a jóvenes haciendo carreras,
¿qué podemos esperar con ilícitos y delitos?

Aquí todo no lo puede hacer
la comunidad. Dirán que la responsabilidad con los hijos parte en casa, que hay
un problema cultural, que hay que estar atentos y atreverse a denunciar, y
cuanto diagnóstico y solución es fácil de decir de la boca para afuera.

¿Qué las cifras indican que
Punta Arenas sigue siendo una ciudad tranquila? ¡Hasta cuándo! Lo que aquí
importa es la percepción, lo que piensa y siente la comunidad porque es ella en
definitiva la que se ve afectada, y si ver todos los paraderos rayados y buena
parte destruidos no importa, entonces de qué estamos hablando.

Lo que además parece
increíble es que cada vez que una nota o reportaje toca estos temas, tanto
autoridades como policías reaccionan con malestar y sacan a relucir las cifras
que indican que todo está muy bien.

Señores, por favor, no se
les está pidiendo un favor, sólo que hagan la pega. No todos somos como el
padre Teneb, que es capaz de poner la otra mejilla y solucionar el problema por
sus propias manos.

Al que le caiga el sayo,
que se lo ponga.

Nota: Alejandro Salazar
Carrera

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