Veintiocho
personas son parte de la Casa del Samaritano de Punta Arenas, todas
adultas mayores y la mayoría autovalente. Aunque también hay casos de
personas postradas.
La
institución encargada es FIDE XII, que mensualmente bordea los 22
millones de pesos para la mantención de los usuarios. Aunque también
cuenta con financiamiento estatal de Senama y Fonasa, además de algunos
socios “incógnitos” que también entregan recursos económicos.
En
los últimos días se lanzó una campaña para ir en beneficio de las
personas mayores, y la meta es contar con 500 socios que aporten
recursos.
El
director de FIDE XII, Reinaldo Leiva, es la cara visible de la
institución y el principal interesado de que el hogar cuente con socios
activos.
– ¿Cómo ha sido la experiencia de trabajar con esta institución?
Por
un lado, desafiante, sobre todo por el financiamiento; pero por el
otro, muy reconfortante. Cuando uno va a la Casa del Samaritano no sale
triste ni con pena; al contrario, sale contento, conversa con los
hermanos mayores, se va haciendo amigo de ellos, y ellos se van haciendo
amigo de uno”.
– ¿Por qué FIDE XII se hace cargo de la Casa del Samaritano?
“Como
FIDE XII aceptamos la misión de mantener en funcionamiento el hogar ya
que éramos los únicos que podían hacerlo. Siempre lo he dicho, nosotros
estamos donde nadie más quiere o puede estar, y eso es parte de la labor
humanitaria de FIDE XII. Lo que menos queremos es vernos obligados a
que el día de mañana el hogar tenga que cerrarse y nuestros hermanos
mayores tengan que ser reubicados en otras ciudades, en otras regiones”.
– ¿Cuál es el principal sueño de la Casa del Samaritano?
“Alcanzar
a cubrir ese 100% de los gastos de manera regular, que eso deje de ser
una piedra de tope; habilitar la plaza para mujeres, y seguir mejorando
la infraestructura. Creo que hoy nuestros hermanos mayores están muy
bien, ojalá el día de mañana estén excelente, siempre que existan los
recursos se puede entregar un poco más”.
– ¿Cuáles son las principales falencias de la Casa del Samaritano?
“Nos
gustaría contar con un equipo multidisciplinario que acompañe el
trabajo de enfermería. Contar con profesionales de las áreas terapia
ocupacional, psicología, nutrición, kinesiología. Esto lo hemos tratado
de subsanar también con el aporte de la comunidad magallánica. Otro
problema es que muchas veces escasean los artículos de enfermería y
medicamentos, por lo que tenemos que recurrir a las coordinaciones con
Cesfam, hospital y también recursos de la fundación, pero no es
suficiente”.
– ¿Hay proyectos para remodelar el hogar?
“La
casa es muy antigua, y desde el día 1 comenzamos con remodelaciones. Ha
sido una largo proceso. Hoy tenemos una casa limpia, iluminada y
cómoda. Se pintaron sectores del interior, se construyó una lavandería,
se ampliaron los dormitorios, se mejoró el patio -donde se instalará una
figura de la virgen-, se arreglaron los barandales de las escaleras,
ventanas. Cuando tengamos los recursos, habrá que trabajar en la
habilitación de la zona de las mujeres. Tenemos también un proyecto de
huerto, tenemos la estructura del invernadero, pero falta comenzar a
trabajarlo. Al ser una casona antigua van apareciendo desperfectos que
eventualmente hay que ir reparando”.