Emulando
lapas de mar, operan los novedosos sensores de temperatura que midieron
los registros térmicos de los océanos desde Canadá hasta la Antártica.
La
novedad de estos equipos es que se encuentran insertos en conchas de
moluscos y para poder obtener sus registros solo se requiere de un
teléfono móvil.
El
doctor Erasmo Macaya es uno de los pocos chilenos que forma parte de la
red de científicos que realizó la instalación de estos sensores
a lo largo del mundo. En su caso, Macaya ubicó sus equipos en lugares
sombríos y soleados de la costa rocosa de Bahía Fildes, en la Isla Rey
Jorge.
En
febrero de 2019, el ficólogo instaló ocho de estos novedosos sensores
que midieron la temperatura del Océano Austral. “Por primera vez,
probamos este tipo de dispositivos en la Antártica. No sabíamos si iban a
resistir a las bajas temperaturas o el paso y arrastre de hielos, pero
afortunadamente pudimos descargar todos los datos de cuatro de los ocho sensores instalados en los sectores intermareales”, explica el doctor Macaya.
Los
datos obtenidos desde entonces por estas estaciones de monitoreo,
mostraron que durante 2019, la temperatura mínima se registró el 8 de
agosto y llegó a -11.7 grados. En cambio, la máxima alcanzó los 12.2
grados, el 25 de enero de 2020. La temperatura promedio, tras 8.500
registros, fue de -0.15 grados.