Por estos días, no lo pasa bien el alcalde de Punta Arenas, Emilio Boccazzi Campos y, diremos que le ha sido cuesta arriba desde que asumió el concejo municipal de la ciudad en diciembre de 2012 por la gran cantidad de problemas financieros y jurídicos que dejó su antecesor, Vladimiro Mimica Cárcamo, a quién apoyó en su elección y en buena parte de su gestión.
En la última sesión del concejo municipal, salieron a relucir una serie de temas pendientes y de arrastre que dejó Mimica quien no cumplió su mandato, decidido por el pueblo, renunciando el 14 de noviembre de 2012 para asumir una ambiciosa peregrina candidatura parlamentaria que nunca llegó, porque no tuvo el apoyo partidista que pensó aglutinar.
Con la renuncia del relator deportivo, y ya como electo en los comicios del 28 de octubre de aquel año, Boccazzi asumió reemplazando a Mimica recibiendo una pesada mochila de conflictos de intereses y falencia financiera traspasada incluso a la Corporación Municipal que se transformó en dicha gestión en una verdadera empresa receptora de pagos de favores políticos.
Boccazzi, quien fue concejal de Mimica, sabía lo que iba a enfrentar como máxima autoridad de Punta Arenas cuando ganó la elección de alcalde como candidato independiente (renunció a su partido PPD), sin embargo, tenía claro que con la experiencia acumulada en el municipio, podría salir adelante en su trabajo de cuatro años.
Así, el 6 de diciembre de 2012 oficialmente comenzó su administración con su equipo de concejales electos, Claudia Barrientos (PPD hoy renunciada), Juan José Arcos (independiente lista PRI), Vicente Karelovic (ex RN, independiente), David Romo (RN), Julián Mancilla (independiente lista PRI), José Aguilante (DC), Mario Pascual (PS) y Andro Mimica Guerrero (PPD, hijo del ex alcalde).