Numerosas multicanchas son útiles de día pero se convierten en un peligro en las noches

Desde hace varios años a la fecha, varios concejales y consejeros regionales han venido promoviendo, proyectando y logrando la construcción de multicanchas en distintos lugares de la ciudad de Punta Arenas.
El objetivo radicó siempre en lograr un punto de encuentro de vecinos, especialmente niños y jóvenes, para el desarrollo de actividades deportivas que contribuyeran a una mejor convivencia de los residentes en los sectores donde esas estructuras se levantaran.
Y es así como es posible encontrarlas en las poblaciones Archipiélago de Chiloé, Domingo Espiñeira; Pablo Neruda, El Pingüino, Loteo del Mar, Santos Mardones, Playa Norte, General del Canto, Aves Australes y Cardenal Silva Henríquez, entre otras.
Muchas de ellas se encuentran en buen estado de conservación, excepto por los rayados y “grafittis” que se han transformado en la forma de expresión de sectores juveniles que dicen ser “artistas populares”.
Una de ellas, sin embargo, deberá ser reconstruida en terrenos de la comunidad Jesús Nazareno, porque los terrenos donde se ubicó la multicancha del sector, en la parte alta de la ciudad, camino al Andino, fueron vendidos a una empresa constructora que está desarrollando allí un conjunto residencial.
Pero, en la gran mayoría de ellas, los niños y los adolescentes desarrollan actividades deportivas durante el día y mientras haya luz natural, aunque, por ejemplo, el recinto deportivo ubicado en el bandejón central de la Avenida España, a la altura de calle Boliviana, dispone de iluminación adecuada y es posible apreciar “pichangas” que se prolongan hasta pasadas las diez de la noche.
El problema radica en que, después que terminan las actividades deportivas, la mayoría de las multicanchas, no todas, se transforman en puntos de reunión de jóvenes de ambos sexos que comparten bebidas alcohólicas y algunas drogas, riñen entre ellos, escuchan música a gran volumen y terminan “macheteando” y molestado a los vecinos que deben transitar por el sector.
Los problemas mayores se registran durante los fines de semana, es decir, en las noches y madrugadas de los días viernes y sábados, cuyas huellas pueden apreciarse en horas de la mañana del día siguiente.
Esos rastros de la jarana se miden en botellas vacías de cerveza, vino y licores; abundante basura, preservativos desechados.
Sin embargo, a juicio de numerosos vecinos residentes cerca de los centros deportivos, no siempre son los jóvenes del barrio los que generan esos problemas, sino que son personas que van de otros sectores o que van de paso hacia sus residencias habituales o que aprovechan la instalación deportiva para ocultarse si son perseguidos por efectivos policiales.
Es tanto así, que en el municipio se han recibido peticiones para que los nuevos recintos deportivos de este tipo sean construidos sin graderías, bajo las cuales esos antisociales se esconden o encuentran refugio.
Es cierto que la gran mayoría de esas multicanchas cumplen el objetivo para el cual se construyeron, pero hay otras en que no se ha cumplido o, lisa y llanamente, se olvidó.
Por ejemplo, la multicancha de la Población Espiñeira necesita reparaciones urgentes; que la de la Población Boric “es una joyita”, bien pintada aunque urge una señalética de tránsito adecuada para prevenir accidentes que pudieran dañar a los niños que van y vienen por calle Infante.
Otro recinto que ha presentado problemas es la de Población Dubracic, donde hasta hace un tiempo “había basura, botellas y desperdicios para convidar”.
Pero aún así, en la mayoría de las multicanchas se hace deporte… Durante el día, pero cambian su rostro por las noches, como en la Población Loteo del Mar o  la de Simón Bolívar o Santa Juana, pero enfrentar esa situación ya ni siquiera es responsabilidad de los vecinos, sino, como tantas otras cosas, queda en manos de la justicia y de los organismos policiales afirman los vecinos cercanos a las multicanchas.

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